[1] (CAP. 98) El Señor es rey: tiemblen las naciones; está sentado sobre querubines: estremézcase la tierra.
[2] El Señor es grande en Sión, está por encima de todos los pueblos.
[3] Den gloria a tu nombre grande y temible. El es santo.
[4] Tú eres un rey poderoso que amas la justicia, tú has establecido lo que es recto, tú ejerces la justicia y el derecho en Jacob.
[5] Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, póstrense ante el estrado de sus pies. El es santo.
[6] Entre sus sacerdotes estaban Moisés y Aarón, y Samuel entre los que invocaban su nombre; clamaban al Señor y él les respondía.
[7] Desde la columna de nube conversaba con ellos, y ellos obedecían sus normas y la ley que les dio.
[8] Señor, Dios nuestro, tú les respondías. Tú eras para ellos un Dios compasivo, aunque castigabas sus delitos.
[9] Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, póstrense ante su monte santo, pues santo es el Señor, nuestro Dios.