[1] (CAP. 85) Oración de David. Hazme caso, Señor, escúchame, que soy humilde y necesitado;
[2] protege mi vida, pues soy un fiel tuyo; tú eres mi Dios, salva a tu siervo que confía en ti.
[3] Ten piedad de mí, Señor, pues te invoco todo el día;
[4] colma de alegría a tu siervo, pues en ti, Señor, me refugio.
[5] Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con todos los que te invocan.
[6] Escucha mi oración, Señor, atiende mi súplica.
[7] Cuando estoy angustiado te invoco y tú me respondes.
[8] No hay ningún Dios como tú, Señor, ni obras como las tuyas.
[9] Todas las naciones vendrán a postrarse ante ti, y a dar gloria a tu nombre, Señor mío,
[10] pues tú eres grande y haces maravillas; tú solo eres Dios.
[11] Enséñame tu camino, Señor, para que te sea fiel; guía mi corazón para que respete tu nombre.
[12] Te daré gracias de todo corazón, Señor, Dios mío, daré gloria a tu nombre por siempre,
[13] pues tu amor hacia mí ha sido grande, tú me sacaste del fondo del abismo.
[14] Dios mío, gente orgullosa se ha levantado contra mí, unos insolentes buscan mi muerte, sin contar contigo.
[15] Pero tú, Señor mío, Dios clemente y compasivo, paciente, lleno de amor y fiel,
[16] atiéndeme y ten piedad de mí. Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava;
[17] dame una prueba de tu bondad, para que la vean mis adversarios y queden confundidos, porque tú Señor me ayudas y consuelas.