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Salmos 95

[1] (CAP. 94) ¡Vengan, cantemos alegres al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!

[2] Entremos en su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

[3] Porque el Señor es un Dios grande, rey poderoso más que todos los dioses.

[4] En sus manos están las profundidades de la tierra, y suyas son las cumbres de las montañas;

[5] suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme, que modeló con sus manos.

[6] Entremos, postrémonos para adorarlo, arrodillémonos ante el Señor, que nos ha hecho.

[7] Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, ovejas que él apacienta. ¡Ojalá escuchen hoy su voz!

[8] «No endurezcan su corazón como en Meribá, como el día de Masá, en el desierto,

[9] cuando me tentaron sus antepasados, y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras».

[10] Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: «Son un pueblo de corazón rebelde, que no conocen mis caminos».

[11] Por eso juré indignado: «¡Jamás entrarán en mi descanso!».

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