[1] (CAP. 28) Salmo de David. ¡Alaben al Señor, hijos de Dios, alaben la gloria y el poder del Señor,
[2] alaben la gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor cuando manifiesta su grandeza!
[3] La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales.
[4] La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa.
[5] La voz del Señor destroza los cedros, el Señor destroza los cedros del Líbano;
[6] hace brincar al Líbano como a un novillo, y al Hermón como a una cría de búfalo.
[7] La voz del Señor lanza llamas de fuego.
[8] La voz del Señor hace temblar el desierto, el Señor hace temblar el desierto de Cadés.
[9] La voz del Señor retuerce los árboles, el Señor arrasa los bosques. En su templo todo grita: ¡Gloria!
[10] El Señor domina las aguas desbordadas, el Señor se sienta como rey eterno.
[11] El Señor da poder a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz.