[1] El Señor dijo a Moisés:
[2] –Debes vengar primero el ultraje que los madianitas han hecho a los israelitas; después, irás a reunirte con tus antepasados.
[3] Moisés dijo al pueblo: –Prepárense algunos de ustedes para ir a la guerra. Harán caer sobre Madián la venganza del Señor.
[4] Enviarán a la guerra mil hombres por cada una de las tribus de Israel.
[5] Fueron reclutados entre los millares de Israel mil por tribu, o sea, doce mil hombres equipados para la guerra.
[6] Moisés envió al combate a aquellos mil hombres de cada tribu, juntamente con Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba los objetos sagrados y las trompetas para dar la señal de ataque.
[7] Presentaron batalla a Madián, como el Señor había ordenado a Moisés, y dieron muerte a todos los varones.
[8] Además de estas víctimas, mataron a los reyes de Madián: Eví, Requen, Zur, Jur y Reba, cinco reyes madianitas. También pasaron a cuchillo a Balaán, hijo de Beor.
[9] Hicieron prisioneras a las mujeres de los madianitas con sus niños; saquearon todos sus ganados, rebaños y riquezas;
[10] incendiaron todas las ciudades habitadas y todos los poblados;
[11] reunieron todo el botín, hombres y animales, que habían capturado;
[12] después llevaron los prisioneros, los despojos y el botín a Moisés, al sacerdote Eleazar y a la comunidad de los israelitas, que se encontraban en los llanos de Moab, cerca del Jordán, frente a Jericó.
[13] Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad les salieron al encuentro fuera del campamento.
[14] Moisés se enojó contra los comandantes de la tropa, jefes de millar y jefes de cien, que regresaban del campo de batalla,
[15] y les dijo: –¿Por qué han dejado con vida a las mujeres?
[16] Fueron ellas precisamente las que, siguiendo el consejo de Balaán, sedujeron a los israelitas, apartándolos del Señor, cuando lo de Peor, ocasionando la matanza que vino sobre la comunidad de Israel.
[17] Maten, pues, a todos los niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones sexuales con algún hombre,
[18] y dejen con vida a las jóvenes que no las hayan tenido.
[19] Ustedes permanezcan fuera del campamento siete días, y aquel de entre ustedes o sus prisioneros que haya matado a alguien o haya tocado algún cadáver, que se purifique el día tercero y el séptimo.
[20] Purifiquen también sus vestidos, los objetos hechos de cuero o de pelo de cabra, y los utensilios de madera.
[21] El sacerdote Eleazar dijo a los combatientes que regresaban de la batalla: –Esto es lo que el Señor ha prescrito a Moisés:
[22] oro, plata, bronce, hierro, estaño y plomo,
[23] todo lo que puede resistir el calor, pásenlo por el fuego y quedará puro, siempre que haya sido purificado también con el agua de la purificación. Lo que no resista el fuego, pásenlo por el agua.
[24] El día séptimo laven también sus vestidos, así quedarán puros y podrán entrar ya en el campamento.
[25] El Señor dijo a Moisés:
[26] –Haz, junto con el sacerdote Eleazar y los jefes de familia de la comunidad, un censo de los hombres y animales capturados,
[27] y repártelos a medias entre los combatientes que tomaron parte en la batalla y el resto de la comunidad.
[28] De la parte de los combatientes reserva como tributo al Señor uno de cada quinientos hombres, vacas, burros y ovejas.
[29] Lo tomarás de su parte y lo entregarás al sacerdote Eleazar como tributo al Señor.
[30] De la parte de los israelitas tomarás uno de cada cincuenta hombres, burros, vacas, ovejas y animales de toda clase, y se lo entregarás a los levitas que cuidan la morada del Señor.
[31] Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor había ordenado a Moisés.
[32] Del botín capturado por los combatientes quedaban seiscientas setenta y cinco mil cabezas de ganado ovino,
[33] setenta y dos mil de ganado vacuno,
[34] sesenta y un mil burros,
[35] y de las mujeres que no habían tenido relaciones sexuales con ningún hombre treinta y dos mil en total.
[36] La mitad correspondiente a los combatientes sumó trescientos treinta y siete mil quinientas cabezas de ganado ovino,
[37] de las cuales seiscientas setenta y cinco se reservaron para el Señor;
[38] treinta y seis mil cabezas de ganado vacuno, de las cuales setenta y dos se reservaron para el Señor;
[39] treinta mil quinientos burros, de los cuales sesenta y uno se reservaron para el Señor;
[40] y dieciséis mil personas, de las cuales treinta y dos se reservaron para el Señor.
[41] Moisés entregó al sacerdote Eleazar el tributo reservado al Señor, como el Señor había ordenado a Moisés.
[42] La mitad correspondiente a la comunidad israelita, que Moisés había separado de la de los combatientes,
[43] ascendió a trescientas treinta y siete mil cabezas de ganado ovino,
[44] treinta y seis mil de ganado vacuno,
[45] treinta mil quinientos burros,
[46] y dieciséis mil personas.
[47] De esta mitad Moisés tomó uno de cada cincuenta hombres y animales, y se lo entregó a los levitas que cuidan del servicio de la morada del Señor, como el Señor había ordenado a Moisés.
[48] Los comandantes de la expedición, jefes de mil y jefes de cien, se presentaron a Moisés
[49] y le dijeron: –Hemos hecho el censo de los soldados que han estado a nuestras órdenes y no falta ninguno.
[50] Traemos, pues, como ofrenda al Señor los objetos de oro, brazaletes, cadenas, anillos, pendientes y collares que cada uno ha recogido, para hacer el rito de expiación por nuestros pecados en presencia del Señor.
[51] Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de sus manos el oro y todas las alhajas.
[52] El oro presentado al Señor por los jefes de mil y jefes de cien pesó en total doscientos kilos.
[53] Los combatientes habían tomado cada uno su botín.
[54] Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de mil y de cien y lo llevaron a la tienda del encuentro, como memorial de los israelitas ante el Señor.