[1] El Señor dijo a Moisés:
[2] –Manda a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que saque los incensarios de las cenizas, pues son santos, y que esparza las brasas.
[3] Con los incensarios de estos hombres, que pecaron a costa de sus vidas, hagan láminas para recubrir el altar, pues los incensarios fueron presentados ante el Señor y quedaron santificados; servirán de recuerdo a los hijos de Israel.
[4] Eleazar tomó los incensarios de cobre pertenecientes a los consumidos por el fuego, y los convirtió en láminas para recubrir el altar.
[5] Estas recuerdan a los israelitas que ningún profano, ajeno a la descendencia de Aarón, puede acercarse a ofrecer incienso en presencia del Señor, si no quiere que le suceda lo que a Coré y a sus seguidores, según lo ordenado por Dios a Moisés.
[6] Al día siguiente, toda la comunidad israelita murmuraba contra Moisés y Aarón diciendo: –Ustedes han aniquilado al pueblo del Señor.
[7] Como la asamblea estaba amotinada contra ellos, Moisés y Aarón fueron a la tienda del encuentro. La nube la cubrió y se manifestó la gloria del Señor.
[8] Se acercaron a la tienda del encuentro,
[9] y el Señor dijo a Moisés:
[10] –Aléjense de esta comunidad, pues la voy a destruir ahora mismo.
[11] Ellos se postraron rostro en tierra, y Moisés dijo a Aarón: –Toma el incensario, pon en él fuego del altar, echa incienso y vete corriendo hacia la comunidad para hacer la expiación por ella, pues ha salido ya la ira de la presencia del Señor y ha comenzado la matanza.
[12] Aarón tomó el incensario, según la orden de Moisés, y corrió hacia la asamblea, donde había comenzado la matanza; puso incienso, hizo la expiación por el pueblo,
[13] se situó entre los vivos y los muertos, y cesó el castigo.
[14] Las víctimas se elevaron a catorce mil setecientos, sin contar los muertos en el motín de Coré.
[15] Una vez que hubo pasado el castigo, regresó Aarón con Moisés a la tienda del encuentro.
[16] El Señor dijo a Moisés:
[17] –Manda que los hijos de Israel te traigan doce varas, una por cada tribu, enviadas por los jefes de cada una de las tribus, y escribe el nombre de éstos en sus respectivas varas.
[18] En cuanto a Aarón, escribe su nombre sobre la vara de Leví, pues sólo habrá una vara para cada cabeza de tribu.
[19] Las depositarás luego en la tienda del encuentro, delante de las tablas de la alianza que he hecho con ellos.
[20] El hombre cuya vara florezca será mi elegido; de esta manera cesarán las murmuraciones de los israelitas contra ustedes.
[21] Moisés se lo dijo a los israelitas, y cada uno de los jefes trajo su vara; doce varas en total, una por cada tribu. La vara de Aarón estaba entre las demás.
[22] Moisés las depositó delante del Señor, en la tienda del testimonio.
[23] Al día siguiente, cuando Moisés vino a la tienda del testimonio, la vara de Aarón, la de la tribu de Leví, había echado brotes, cogollos, flores y almendras.
[24] Moisés hizo retirar todas las varas de la presencia del Señor y se las mostró a los israelitas; éstos comprobaron lo ocurrido y cada uno tomó su vara.
[25] Entonces el Señor dijo a Moisés: –Vuelve a colocar la vara de Aarón delante de las tablas del testimonio y déjala allí como señal para los hijos rebeldes, para que cesen sus quejas contra mí y no mueran.
[26] Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado.
[27] Los israelitas dijeron a Moisés: –¡Estamos perdidos; vamos a morir todos!
[28] El que se acerque a la morada del Señor perecerá. ¿Acaso tendremos que morir todos?