[1] Entonces toda la comunidad empezó a lamentarse, y el pueblo se pasó la noche llorando.
[2] Todos los israelitas murmuraban contra Moisés y Aarón diciendo: –¡Ojalá hubiésemos muerto en Egipto! ¿Por qué vamos a morir en este desierto?
[3] ¿Por qué nos lleva el Señor a esa tierra para morir a espada y tener que entregar nuestras mujeres e hijos como botín de guerra? ¿No sería mejor regresar a Egipto?
[4] Y se decían: –¡Nombremos un jefe y regresemos a Egipto!
[5] Moisés y Aarón se postraron en tierra en presencia de toda la asamblea de los israelitas.
[6] Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefoné, que habían explorado la tierra, se rasgaron las vestiduras,
[7] y hablaron a toda la comunidad: –La tierra que acabamos de recorrer y explorar es una tierra muy buena.
[8] El Señor está de nuestra parte; él nos hará entrar en ella y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel.
[9] No se rebelen contra el Señor ni teman a los habitantes de esa tierra, porque los venceremos fácilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos, en cambio el Señor está con nosotros; no les teman.
[10] Toda la comunidad hablaba de apedrearlos, pero de pronto la gloria del Señor apareció ante todos los israelitas en la tienda del encuentro.
[11] Entonces el Señor dijo a Moisés: –¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Hasta cuándo se negará a creerme, después de todos los prodigios que he realizado en su presencia?
[12] Lo heriré de peste y lo aniquilaré, y luego haré de ti una nación más grande y poderosa que ellos.
[13] Moisés dijo al Señor: –Si haces eso se enterarán los egipcios, de cuyo poder los libraste,
[14] y se lo comunicarán a los habitantes de esta tierra. Saben que tú, oh Señor, habitas en medio de este pueblo, que te dejas ver cara a cara, que tu nube se posa sobre ellos, que los guías con una columna de nube por el día y con una torre de fuego por la noche.
[15] Si aniquilas totalmente a este pueblo, las naciones que han oído hablar de ti dirán:
[16] «El Señor no ha podido llevar este pueblo a la tierra que le había prometido con juramento, por eso lo ha aniquilado en el desierto».
[17] Haz, pues, Señor que resplandezca tu fuerza como tú mismo dijiste:
[18] «El Señor es paciente y misericordioso, perdona la maldad y la rebeldía, aunque nada deja impune, pues castiga en los hijos el pecado de los padres hasta la tercera y la cuarta generación».
[19] Perdona, pues, el pecado de este pueblo por tu gran misericordia, como has venido haciendo desde que lo sacaste de Egipto hasta ahora.
[20] El Señor respondió: –Los voy a perdonar como tú dices,
[21] pero juro por mi vida y por mi gloria, que llena toda la tierra,
[22] que todos los que han visto mi gloria y los prodigios que hice en Egipto y en el desierto, los que me han puesto a prueba diez veces sin escuchar mi voz,
[23] todos éstos no verán la tierra que yo prometí con juramento a sus antepasados. ¡Ninguno de los que me desprecian la verá!
[24] Sin embargo, a mi siervo Caleb, a quien anima otro espíritu muy diferente, y que me ha sido siempre fiel, lo llevaré a la tierra donde ya ha estado, y sus descendientes la poseerán.
[25] Como los amalecitas y los cananeos habitan en el valle, den media vuelta mañana mismo y caminen por el desierto rumbo al mar Rojo.
[26] El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
[27] –He oído las murmuraciones de los israelitas, ¿hasta cuándo tendré que soportar a esta comunidad malvada que murmura contra mí?
[28] Respóndeles: Por mi vida, palabra del Señor, que los trataré como merecen sus murmuraciones.
[29] En este desierto caerán los cadáveres de todos los mayores de veinte años que fueron registrados y han murmurado contra mí.
[30] Ninguno de ustedes entrará en la tierra, en la que había jurado establecerlos con mi poder; sólo entrarán Caleb, hijo de Jefoné, y Josué, hijo de Nun.
[31] Haré entrar a sus hijos, de los que dijeron que serían botín del enemigo. Ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado,
[32] mientras los cadáveres de ustedes quedarán en este desierto,
[33] y sus hijos vivirán como nómadas durante cuarenta años a causa de sus infidelidades, hasta que se hayan consumido sus cadáveres en el desierto.
[34] Cargarán con su culpa durante cuarenta años, es decir, tantos como días estuvieron explorando la tierra: año por día. Sabrán por experiencia lo que significa haberse alejado de mí.
[35] Yo, el Señor, lo he dicho. Así trataré yo a esta comunidad perversa que ha conspirado contra mí. En este desierto serán aniquilados y en él morirán.
[36] Los hombres que Moisés envió a explorar la tierra y que habían provocado a su regreso la murmuración de toda la comunidad contra él al desacreditar la tierra,
[37] los que habían hablado mal de ella, fueron heridos de muerte en presencia del Señor.
[38] De los exploradores solamente Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefoné, quedaron con vida.
[39] Moisés comunicó todo esto a los israelitas, y el pueblo hizo grandes manifestaciones de duelo.
[40] Se levantaron muy de mañana para subir a la cima de la montaña, y dijeron: –Subiremos al lugar que el Señor nos ha dicho. Hemos pecado.
[41] Moisés les respondió: –¿Por qué van a quebrantar la orden del Señor? Eso no conduce a nada.
[42] No suban, pues el Señor no los acompaña y serían derrotados por sus enemigos.
[43] Los amalecitas y los cananeos están ahí en frente de ustedes que caerán bajo la espada de ellos, porque se han alejado del Señor, y él no estará con ustedes.
[44] Pero los israelitas se empeñaron en subir a la cima de la montaña. El arca de la alianza del Señor y Moisés no se movieron del campamento.
[45] Cayeron sobre ellos los amalecitas y los cananeos, que habitaban la montaña, los derrotaron y los persiguieron hasta Jormá.