[1] El Señor dijo a Aarón: –Tú, tus hijos y tu familia serán los responsables de las faltas cometidas contra el santuario; en cambio tú y tus hijos serán los responsables de las faltas cometidas en el ejercicio del sacerdocio.
[2] Tendrás junto a ti a tus hermanos, los levitas, la tribu de tu padre. Serán tus ayudantes y tus asistentes, mientras tú y tus hijos están ante la tienda del testimonio.
[3] Estarán a tu servicio y al servicio de toda la tienda, pero sin acercarse a los objetos sagrados ni al altar, para evitar que mueran ustedes y ellos.
[4] Serán tus ayudantes y cuidarán la tienda del encuentro con todo su servicio; ningún extraño se acercará a ustedes.
[5] Cuidarán del santuario y del altar, para que la ira divina no se encienda más contra los israelitas.
[6] He tomado a sus hermanos los levitas de entre los israelitas, y a ustedes se los he confiado como si fueran un don del Señor para estar al servicio de la tienda del encuentro.
[7] Tú y tus hijos ejercerán su sacerdocio en todo lo referente al altar y a cuanto hay detrás del velo; únicamente ustedes prestarán este servicio. Les he otorgado el sacerdocio como un don. Si un extraño se acerca, morirá.
[8] El Señor dijo a Aarón: –Te confío el servicio de todas las cosas consagradas a mí por los israelitas: es un privilegio que te otorgo para siempre a ti y a tus hijos en virtud de la unción.
[9] Esto es lo que te corresponde de las cosas sagradas, no consumidas por el fuego: todas las ofrendas que me hagan los israelitas: ofrendas, sacrificios por el pecado, y todos los sacrificios de reparación; todo esto es para ti y para tus hijos.
[10] Se alimentarán de cosas consagradas. Todo varón las podrá comer. Serán para ti cosas santas.
[11] Te pertenecerá también lo que se reserva de las ofrendas de los israelitas hechas mediante el rito del balanceo; te lo doy a ti y a tus hijos para siempre. Podrán comer todos los de tu casa siempre que estén puros.
[12] Todo lo mejor del aceite, del vino nuevo y del trigo; te doy las primicias que ellos ofrecen al Señor.
[13] Las primicias que habrán de traer al Señor de todos los frutos de su tierra, serán tuyas; todos los de tu casa podrán comerlas, siempre que estén puros.
[14] Todo lo que en Israel sea consagrado al exterminio te pertenece.
[15] Todos los primogénitos que se ofrecen al Señor, tanto de los hombres como de los animales, serán tuyos. Rescatarás los primogénitos de los hombres y de los animales impuros.
[16] El rescate se hará al mes de nacer, a razón de cinco monedas de plata según la moneda del santuario, que es de doce gramos.
[17] No aceptarás rescate por los primogénitos de las vacas, ovejas y cabras. Serán cosas santas; derramarás su sangre sobre el altar, consumirás las grasas en sacrificio que se quema como aroma agradable al Señor;
[18] pero la carne te pertenece a ti, lo mismo que la pierna derecha y el pecho ofrecido mediante el rito del balanceo.
[19] La porción de las cosas consagradas que reserven para el Señor los israelitas, te la doy a ti y a tus hijos para siempre. Es una alianza eterna sellada con sal en presencia del Señor para ti y para toda tu descendencia.
[20] El Señor dijo a Aarón: –Tú no recibirás herencia en su tierra, ni tendrás una parte entre ellos. Yo mismo seré tu herencia y tu parte en medio de los hijos de Israel.
[21] Yo doy como herencia a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel en compensación por los servicios que prestan en la tienda del encuentro.
[22] De esta manera los israelitas no tendrán necesidad de acercarse a la tienda del encuentro, y no se harán reos de pecado ni morirán.
[23] Serán los levitas los encargados del servicio de la tienda del encuentro; únicamente ellos serán los responsables. Es una norma perpetua para todas las generaciones. Los levitas no tendrán herencia entre los israelitas,
[24] pues yo les doy como herencia los diezmos que los israelitas entreguen al Señor. Por eso, les digo: no tendrán herencia en medio de Israel.
[25] El Señor dijo a Moisés:
[26] –Di a los levitas: Cuando reciban de los israelitas los diezmos de sus bienes, que yo les doy en herencia, presentarán al Señor en ofrenda una décima parte de los diezmos,
[27] y esta ofrenda les será tenida en cuenta como si fuera el trigo de la cosecha o el vino nuevo.
[28] De este modo, también ustedes harán al Señor una ofrenda de todos los diezmos que reciban de los israelitas. Esta ofrenda reservada al Señor la entregarán al sacerdote Aarón.
[29] De todos los dones que reciban, reservarán la ofrenda al Señor. Harán esta reserva sagrada de lo mejor de los dones.
[30] Di a los levitas: una vez reservado lo mejor para mí, el resto será para ustedes como el fruto del trigo y del vino nuevo.
[31] Lo podrán comer en cualquier lugar, ustedes y los suyos; es el salario por su servicio en la tienda del encuentro.
[32] Una vez ofrecido lo mejor de sus diezmos, ya no incurrirán en culpa. No profanarán las cosas consagradas por los israelitas, y así no morirán.