[1] La comunidad de Israel en su totalidad llegó al desierto de Sin el primer mes, y el pueblo acampó en Cadés. Allí murió María, y allí fue sepultada.
[2] No había agua para la comunidad y ésta se amotinó contra Moisés y Aarón.
[3] El pueblo se quejaba contra Moisés diciendo: –¡Ojalá hubiéramos muerto con nuestros hermanos ante el Señor!
[4] ¿Por qué trajeron a la asamblea del Señor a este desierto, para que muramos nosotros y nuestros ganados?
[5] ¿Por qué nos sacaron de Egipto para traernos a este lugar maldito, donde no hay semillas, ni higueras, ni viñas, ni granados, ni siquiera agua para beber?
[6] Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad y fueron a la entrada de la tienda del encuentro. Cayeron rostro a tierra y se les manifestó la gloria del Señor.
[7] El Señor dijo a Moisés:
[8] –Toma el bastón y reúne a la comunidad. Cuando esté reunida, ordenen a la roca tú y tu hermano Aarón que dé agua, y harás brotar para ellos agua de la roca, y les darás de beber a ellos y a sus ganados.
[9] Moisés tomó el bastón que estaba ante el Señor, como él le había ordenado,
[10] convocó, junto con Aarón, a la comunidad delante de la roca, y les dijo: –¡Escuchen, rebeldes! ¿Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca?
[11] Entonces Moisés levantó el brazo y golpeó por dos veces la roca con el bastón. Brotó de ella agua en abundancia, y bebieron todos, junto con sus ganados.
[12] El Señor dijo a Moisés y a Aarón: –Por no haber creído en mí, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no serán ustedes quienes introduzcan a este pueblo en la tierra que yo les doy.
[13] Estas son las aguas de Meribá –es decir, del Pleito–, donde los israelitas entablaron un pleito contra el Señor y él les mostró su santidad.
[14] Moisés envió desde Cadés este mensaje al rey de Edom: –Así dice tu hermano Israel: Ya sabes todas las dificultades que hemos tenido.
[15] Nuestros antepasados bajaron a Egipto, donde ellos y nosotros hemos sufrido durante largo tiempo malos tratos por parte de los egipcios.
[16] Clamamos al Señor, él escuchó nuestro clamor y mandó a su ángel a sacarnos de allí. Ahora estamos aquí, en Cadés, en la frontera de tus dominios.
[17] Déjanos pasar por tu territorio. No pisaremos tus sembrados ni tus viñas; ni beberemos el agua de tus pozos; iremos por el camino principal, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, hasta que dejemos tu tierra.
[18] Edom respondió: –No pasen por mi territorio; si lo intentan, me opondré con las armas.
[19] Los israelitas contestaron: –Iremos por el camino usual y, si nosotros y nuestros ganados bebemos de tu agua, te la pagaremos. Tan solo pedimos que nos dejes pasar a pie.
[20] Pero Edom respondió: –No pasarán. Y les salió al encuentro con mucha gente bien armada.
[21] Edom no dejó pasar a Israel por su territorio, por eso Israel se alejó de él.
[22] La comunidad israelita partió de Cadés y llegó a la montaña de Hor.
[23] El Señor habló a Moisés y Aarón en la montaña de Hor, en la frontera de Edom, diciendo:
[24] –Aarón morirá aquí, no puede entrar en la tierra que yo he dado a los israelitas, porque se rebelaron contra mí en las aguas de Meribá.
[25] Toma a Aarón y a su hijo Eleazar, y suban los tres a la montaña de Hor.
[26] Quítale a Aarón sus ornamentos y pónselos a su hijo Eleazar, pues Aarón morirá allí.
[27] Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado. Subieron los tres a la montaña de Hor y, a la vista de toda la comunidad,
[28] Moisés quitó los ornamentos a Aarón y se los puso a su hijo Eleazar. Aarón murió allí en la cima de la montaña. Bajaron solos Moisés y Eleazar.
[29] La comunidad vio que Aarón había muerto y le lloró durante treinta días.