[1] Palabra que el Señor dirigió al profeta Jeremías contra Babilonia y contra el país de los caldeos.
[2] ¡Anúncienlo entre las naciones, publíquenlo, no lo oculten, digan: Babilonia ha sido conquistada, Marduc está humillado; avergonzadas sus imágenes, destruidos sus ídolos!
[3] Pues viene del norte contra ella un pueblo que dejará desierta su tierra; nadie habitará en ella, huirán tanto hombres como animales.
[4] En aquellos días y en aquel tiempo, oráculo del Señor, vendrán los de Judá y los de Israel, caminarán juntos llorando y buscarán al Señor, su Dios.
[5] Preguntarán por el camino de Sión y caminarán hacia ella diciendo: «Vayamos y unámonos al Señor con una alianza eterna e irrevocable».
[6] Mi pueblo era como un rebaño de ovejas dispersas; sus pastores hacían que se extraviaran, abandonándolas en las montañas; iban de colina en colina y hasta habían olvidado sus pastizales.
[7] Quienes las encontraban, las devoraban; sus enemigos decían: «No es culpa nuestra, pues han pecado contra el Señor, morada de justicia y esperanza de sus antepasados».
[8] Huyan de Babilonia, salgan del país de los caldeos, sean como chivos al frente del rebaño.
[9] Porque voy a levantar contra Babilonia un conjunto de naciones poderosas procedentes del norte. Se alinearán contra ella, y la conquistarán, Sus flechas, lanzadas por manos expertas, nunca fallan el blanco.
[10] Caldea se convertirá en botín, y los saqueadores se hartarán. Oráculo del Señor.
[11] ¡Alégrense, salten de gozo, los que saquean mi heredad; brinquen como novillos en el prado, relinchen como sementales!
[12] Grande será la vergüenza de su madre, la vergüenza de la que los dio a luz. Véanla, es la última de las naciones, convertida en desierto, estepa y soledad;
[13] despoblada por la ira del Señor, quedará del todo destruida. Todos los que pasen junto a Babilonia quedarán pasmados y asombrados al ver su desgracia.
[14] Prepárense para la batalla contra Babilonia, que estén dispuestos todos los arqueros; tiren contra ella, no ahorren flechas, porque ha pecado contra el Señor.
[15] ¡Lancen a su alrededor gritos de guerra! Babilonia se rinde, caen sus torres, se desploman su murallas. ¡Es la venganza del Señor! Vénguense de ella; devuélvanle lo que hizo con ustedes.
[16] Exterminen de Babilonia al sembrador y al que empuña la guadaña en el tiempo de la cosecha. Ante la espada destructora, cada uno escapa a su pueblo, cada cual huye a su país.
[17] Israel era una oveja descarriada, perseguida por leones. Primero la devoró el rey de Asiria; luego la despedazó Nabucodonosor, rey de Babilonia.
[18] Por eso, así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Castigaré al rey de Babilonia y a su país como castigué al rey de Asiria.
[19] Haré que Israel regrese a sus pastos, pastará en el Carmelo y en Basán, se saciará en las montañas de Efraín y Galaad.
[20] En aquellos días y en aquel tiempo, oráculo del Señor, buscarán la maldad de Israel, y no la encontrarán; el pecado de Judá, y no lo hallarán, porque yo perdonaré al resto que deje.
[21] ¡Ataca al país de Meratain, y a los habitantes de Pecod! ¡Mátalos, extermínalos, oráculo del Señor, trátalos como yo te mande!
[22] Se oyen gritos de guerra en el país, un enorme desastre.
[23] ¡Cómo se ha roto y se ha deshecho el martillo de toda la tierra! ¡Cómo ha quedado convertida Babilonia, en objeto de horror entre las naciones!
[24] ¡Te he puesto una trampa, Babilonia, y has caído en ella sin darte cuenta! Has sido sorprendida y subyugada por luchar contra el Señor.
[25] El Señor ha abierto su arsenal, y ha sacado las armas de su ira; pues el Señor todopoderoso tiene una tarea en el país de los caldeos.
[26] Entren en él por todas partes, abran sus graneros; amontónenlos como gavillas y conságrenlos al exterminio; ¡que no quede nada!
[27] Degüellen todos sus novillos, que vayan a dar al matadero. ¡Ay de ellos, porque ha llegado su día, la hora de su castigo!
[28] Se oye a los fugitivos, a los escapados de Babilonia; vienen a anunciar en Sión la venganza del Señor, nuestro Dios, la venganza de su templo.
[29] Llamen contra Babilonia a los arqueros, a todos los que tensan el arco; acampen en torno a ella, que nadie pueda escapar. Páguenle según sus obras; devuélvanle lo que hizo con ustedes, porque se ha rebelado contra el Señor, contra el Santo de Israel.
[30] Por eso caerán en las calles sus jóvenes, y sus guerreros enmudecerán ese día. Oráculo del Señor.
[31] Aquí estoy contra ti, insolente, oráculo del Señor todopoderoso; ha llegado tu día, la hora de tu castigo.
[32] Tropezará la insolente y caerá, pero nadie la levantará. Yo prenderé fuego a sus ciudades y quemaré todos sus alrededores.
[33] Así dice el Señor todopoderoso: Están oprimidos los de Israel, y también los de Judá; quienes los desterraron los retienen, y se niegan a soltarlos.
[34] Pero su redentor es fuerte; se llama Señor todopoderoso. El defenderá con eficacia su causa, para dar descanso a la tierra y hacer que se tambaleen los habitantes de Babilonia.
[35] Espada contra los caldeos, contra los habitantes de Babilonia, contra sus jefes y sus sabios;
[36] espada contra sus adivinos: que se vuelvan necios; espada contra sus soldados: que se llenen de miedo;
[37] espada contra sus caballos y sus carros, y contra toda la multitud que hay en medio de ella: que se vuelvan como mujeres; espada contra sus tesoros: que sean saqueados;
[38] espada contra sus ríos: hasta que se sequen; porque es un país de ídolos que se gloría de sus repugnantes imágenes.
[39] Habitarán allí chacales y hienas, las avestruces morarán en ella. No volverá más a ser habitada, estará despoblada para siempre.
[40] Le sucederá lo mismo que a Sodoma y Gomorra, y a las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas. Oráculo del Señor. Nadie vivirá más allí, ningún ser humano habitará en ellas.
[41] Un pueblo viene del norte, una gran nación; reyes numerosos se levantan desde los extremos del mundo.
[42] Empuñan el arco y la lanza, son crueles y despiadados; sus gritos son como el bramido del mar; cabalgan sobre caballos, dispuestos como un solo hombre para combatir contra ti, Babilonia.
[43] Al escuchar la noticia, el rey de Babilonia se acobarda, lo invade la angustia, siente dolores como de mujer dando a luz.
[44] Como un león que sube de los bosques del Jordán hacia los pastos verdes, así vendré yo, de repente, y los echaré de allí. Estableceré sobre ellos a un elegido. Pues ¿quién hay como yo? ¿Quién me pedirá cuentas? ¿Qué pastor podrá hacerme frente?
[45] Por eso, escuchen la decisión que el Señor ha tomado contra Babilonia, los planes que ha hecho contra el país de los caldeos. Hasta las crías de sus rebaños les serán arrebatadas, y sus pastos serán pisoteados.
[46] Al estruendo de la caída de Babilonia tiembla la tierra, y sus gritos se oyen entre las naciones.