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[1] En aquel tiempo, oráculo del Señor, yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellas serán mi pueblo.

[2] Así dice el Señor: Me he apiadado en el desierto del pueblo que escapó de la espada; Israel marcha hacia su descanso.

[3] El Señor se manifiesta de lejos. Con amor eterno te amo, por eso te mantengo mi favor;

[4] te edificaré de nuevo y serás reedificada, doncella de Israel; de nuevo tomarás tus panderetas y saldrás a bailar alegremente.

[5] De nuevo plantarás viñas en los montes de Samaría, y quienes las planten las cosecharán.

[6] Llegará un día en que los centinelas gritarán en la montaña de Efraín: «¡Vengan, subamos a Sión, hacia el Señor nuestro Dios!»

[7] Así dice el Señor: ¡Griten de alegría por Jacob! ¡Aplaudan a la primera de las naciones! ¡Que se escuche su alabanza! Digan: «El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel»!

[8] Yo los traeré del país del norte, los reuniré de los extremos de la tierra: entre ellos hay cojos, ciegos, mujeres embarazadas, y a punto de dar a luz; retorna una gran multitud.

[9] Regresan entre llantos de alegría, agradecidos porque retornan; los conduciré a corrientes de agua por un camino llano, en el que no tropezarán, porque soy un padre para Israel, y Efraín es mi primogénito.

[10] Escuchen, naciones, la palabra del Señor; anúncienla en las islas lejanas; digan: El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo guardará como un pastor a su rebaño.

[11] El Señor rescatará a Jacob, y lo librará de una mano más fuerte.

[12] Vendrán y gritarán de alegría en las montañas de Sión, acudirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino y el aceite. hacia las ovejas y las vacas. Serán como un huerto bien regado y nunca volverán a languidecer.

[13] Entonces los muchachas bailarán alegremente, junto con los jóvenes y los viejos. Yo cambiaré su duelo en risas, los consolaré, transformaré en alegría su dolor;

[14] saciaré a los sacerdotes con manjares, y mi pueblo se hartará de mis bienes. Oráculo del Señor.

[15] Así dice el Señor: Se oyen gritos en Ramá, lamentos y llanto amargo: es Raquel que llora por sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

[16] Así dice el Señor: Deja ya de gemir, no sigas llorando, porque tus acciones serán recompensadas, oráculo del Señor, y tus hijos regresan ya del país enemigo;

[17] tu futuro está lleno de esperanza, oráculo del Señor, tus hijos regresan a su tierra.

[18] He oído el insistente lamento de Efraín: «Me has corregido, y yo me he dejado corregir como novillo sin domar; hazme regresar a ti y yo regresaré, porque tú eres el Señor, mi Dios.

[19] Desde que me he dirigido a ti estoy arrepentido, en cuanto he comprendido me he golpeado el pecho. Estoy avergonzado y confundido, pues soporto el pecado de mi juventud».

[20] Efraín es para mí un hijo querido, un niño predilecto, pues cada vez que lo amenazo vuelvo a pensar en él; mis entrañas se conmueven, y me lleno de ternura hacia él. Oráculo del Señor.

[21] Clava postes, coloca señales, apréndete bien el sendero, el camino por donde fuiste. Regresa, doncella de Israel, regresa a tus ciudades.

[22] ¿Hasta cuándo estarás indecisa, hija rebelde? Porque el Señor crea algo nuevo en la tierra: la mujer cortejará al varón.

[23] Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Cuando yo cambie su suerte, se volverá a decir en Judá y en sus ciudades: «El Señor te bendiga, lugar de salvación, montaña santa».

[24] Labradores y pastores habitarán juntos en Judá y en sus ciudades.

[25] Porque yo daré de beber a los sedientos y fortaleceré a los que están exhaustos.

[26] En esto me desperté y abrí los ojos. Había tenido un sueño feliz.

[27] Vienen días, oráculo del Señor, en que yo sembraré a Israel y a Judá de hombres y animales.

[28] Y como he velado sobre ellos para arrancar y derribar, para demoler, destruir y hacer el mal, así velaré sobre ellos para edificar y plantar, oráculo del Señor.

[29] Entonces no se dirá ya: «Los padres comieron uvas amargas y a los hijos les toca el amargor»,

[30] sino que cada cual morirá por su propia maldad, y sólo el que coma uvas amargas sufrirá amargor.

[31] Vienen días, oráculo del Señor, en que yo estableceré con el pueblo de Israel y con el pueblo de Judá una alianza nueva.

[32] No como la alianza que establecí con sus antepasados el día en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Entonces ellos quebrantaron la alianza, a pesar de que yo era su dueño, oráculo del Señor.

[33] Esta será la alianza que haré con el pueblo de Israel después de aquellos días, oráculo del Señor: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

[34] Para instruirse unos a otros, no necesitarán animarse unos a otros diciendo: «¡Conozcan al Señor!», porque me conocerán todos, desde el más pequeño hasta el mayor, oráculo del Señor. Yo perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados.

[35] Así dice el Señor, el que ha puesto el sol para alumbrar el día, la luna y las estrellas para alumbrar la noche; él hace que se encrespe el mar y que bramen las olas, el Señor todopoderoso es su nombre.

[36] Sólo cuando yo pierda el control de estas leyes, oráculo del Señor, dejará de existir para siempre Israel como nación en mi presencia.

[37] Así dice el Señor: Si pueden medirse los cielos arriba, y sondearse los cimientos de la tierra abajo, entonces también yo rechazaré a la descendencia de Israel por todo lo que ha hecho. Oráculo del Señor.

[38] Vienen días, oráculo del Señor, en que la ciudad del Señor será reedificada desde la torre de Jananel hasta la puerta del Angulo.

[39] La cuerda para medir se tirará en línea recta hasta la colina de Gareb, para girar luego hacia Goa.

[40] El valle de los difuntos, el lugar donde se arrojan las cenizas, y todos los campos hasta el torrente Cedrón, hasta el ángulo de la puerta de los Caballos, al este, serán consagrados al Señor: no volverán a ser arrancados ni demolidos jamás.

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