[1] El año cuarto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, que era el primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el Señor dirigió esta palabra a Jeremías contra todo el pueblo de Judá.
[2] Esto es lo que dijo Jeremías contra todo el pueblo de Judá y contra los habitantes de Jerusalén:
[3] –Desde el año decimotercero de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, el Señor me ha dirigido su palabra durante veintitrés años; yo les he hablado sin cesar, pero ustedes no me han escuchado.
[4] El Señor les ha enviado puntualmente a todos sus siervos los profetas, pero ustedes no han escuchado ni han hecho caso.
[5] Les decían: «Que cada uno se convierta de su mala conducta y de sus malas acciones, así habitarán en la tierra que el Señor les dio a ustedes y a sus antepasados, desde siempre y para siempre.
[6] No sigan a otros dioses para darles culto y adorarlos; no me ofendan adorando a los ídolos que se han fabricado, y así no los castigaré».
[7] Pero no me han escuchado, oráculo del Señor, sino que me han ofendido adorando a los ídolos que se han fabricado, para desgracia de ustedes.
[8] Por eso, así dice el Señor todopoderoso: Por no haber obedecido mis mandatos,
[9] yo envío a buscar a todos los pueblos del norte, oráculo del Señor, y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y los traeré contra este país, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; a las que consagraré al exterminio; serán motivo de escarmiento y burla, y sus ruinas serán perpetuas.
[10] Haré desaparecer entre ellos los gritos de alegría y de júbilo, el canto del novio y de la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara.
[11] Toda esta tierra quedará desierta y en ruinas, y todas estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años.
[12] Cumplidos los setenta años, yo castigaré al rey de Babilonia y a esa nación, oráculo del Señor, por su pecado; castigaré al país de los caldeos y quedará en ruinas para siempre.
[13] Haré que vengan sobre aquél país todas las amenazas que pronuncié contra él; las profecías de Jeremías contra las naciones, que están escritas en este libro.
[14] Pues también a los caldeos los someterán naciones poderosas y grandes reyes. Yo les pediré cuenta de sus acciones, de todo lo que han hecho.
[15] El Señor, Dios de Israel me dijo: «Toma de mi mano esta copa de vino llena de mi ira y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te envíe,
[16] para que, al beberla, se tambaleen y deliren ante la espada que yo voy a mandar contra ellas».
[17] Tomé la copa de la mano del Señor y se la di a beber a todas las naciones a las que el Señor me había enviado:
[18] a Jerusalén y a las ciudades de Judá, junto con sus reyes y príncipes, las cuales quedaron desiertas, se convirtieron en motivo de escarmiento y de burla, y su nombre se cita a modo de maldición hasta el día de hoy;
[19] al faraón, rey de Egipto, a sus servidores, sus príncipes y todo su pueblo,
[20] junto con los extranjeros que habitaban en Egipto; a los reyes del país de Us, a los reyes filisteos de Ascalón, Gaza, Ecrón y lo que queda de Asdod;
[21] a los reyes de Edom, Moab, Amón;
[22] a todos los reyes de Tiro, Sidón y de los pueblos lejanos que están al lado del mar;
[23] a los de Dedán, Temá, Buz y todos los que se afeitan las sienes;
[24] a todos los reyes de Arabia que viven en el desierto;
[25] a los reyes de Zimrí, Elam y Media,
[26] a los reyes del norte, próximos y lejanos, uno detrás de otro, y a todos los reinos que hay sobre la superficie de la tierra. Después de ellos beberá el rey de Babilonia.
[27] Les dirás: Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: ¡Beban, emborráchense, vomiten, caigan para no levantarse más bajo la espada que yo voy a enviar contra ustedes.
[28] Y si se niegan a tomar de tu mano la copa y a beber, les dirás: Así dice el Señor todopoderoso: ¡Les aseguro que la beberán!
[29] Porque si mi castigo comienza por la ciudad en la que se invoca mi nombre, ¿cómo van a quedar ustedes sin castigo? No quedarán sin castigo porque traeré la espada contra todos los habitantes de la tierra, oráculo del Señor todopoderoso.
[30] Pronuncia contra ellos estos oráculos proféticos y diles: Ruge el Señor desde lo alto, desde su santa morada hace vibrar su voz; ruge violento contra su pueblo, lanza gritos como los que pisan la uva contra todos los habitantes de la tierra.
[31] Su voz llega hasta el extremo de la tierra, porque el Señor entabla un pleito contra las naciones, se querella contra todos los hombres, y entrega los malvados a la espada. Oráculo del Señor.
[32] Así dice el Señor todopoderoso: Miren cómo pasa la desgracia de nación en nación, una gran tempestad se desata desde los extremos de la tierra.
[33] En aquél día, aquellos que el Señor castigue cubrirán la tierra de un extremo a otro; no serán llorados, ni recogidos ni enterrados; quedarán sobre el suelo como estiércol.
[34] ¡Giman, pastores, lancen gritos, revuélquense en el polvo, jefes de los pastores, porque ha llegado el día de la matanza: serán dispersados y caerán como carneros elegidos.
[35] No hay refugio para los pastores, no escaparán sus jefes.
[36] Se oyen los gritos de los pastores, los alaridos de sus jefes, porque el Señor devasta sus pastos,
[37] sus tranquilas praderas están destruidas a causa de la ardiente ira del Señor.
[38] El león abandona su guarida, porque su tierra ha quedado desierta a causa de la espada devastadora, a causa de la ardiente ira del Señor.