[1] Recibí esta palabra del Señor:
[2] –Hijo de hombre, dirige tu mirada hacia las montañas de Israel y profetiza contra ellas.
[3] Dirás: Montañas de Israel, escuchen la palabra del Señor. Así dice él a las montañas y a los cerros, a las quebradas y a los valles: Yo haré venir contra ustedes la espada y destruiré los lugares donde dan culto a los ídolos;
[4] arrasaré sus altares, haré pedazos sus imágenes sagradas, arrojaré sus muertos delante de sus ídolos;
[5] pondré los cadáveres de los israelitas delante de sus ídolos y esparciré sus huesos alrededor de sus altares.
[6] Todas sus ciudades serán destruidas, y devastados sus lugares de culto; serán destruidos sus altares, destrozados sus ídolos, hechos pedazos sus imágenes sagradas y aniquiladas sus obras.
[7] Los muertos yacerán en medio de ustedes, y reconocerán que yo soy el Señor.
[8] Sin embargo, cuando los que hayan escapado a la espada estén entre las naciones paganas, cuando estén dispersos por la tierra, yo les dejaré un resto.
[9] Los sobrevivientes se acordarán de mí en medio de las naciones paganas adonde sean llevados cautivos, cuando yo desgarre su corazón adúltero que se apartó de mí, y sus ojos adúlteros que se fueron detrás de sus ídolos. Tendrán asco de sí mismos por las maldades y abominaciones que cometieron.
[10] Y sabrán que yo, el Señor, no los amenacé en vano.
[11] Esto dice el Señor: Golpea con las manos y los pies, y grita: ¡Bravo por las grandes abominaciones de Israel! Perecerá por la espada, el hambre y la peste.
[12] El que esté lejos morirá de peste, el que esté cerca caerá a espada, el que esté sitiado morirá de hambre, y yo desahogaré contra ellos mi enojo.
[13] Y reconocerán que yo soy el Señor cuando sus cadáveres estén en medio de sus ídolos, alrededor de sus altares, en las altas colinas, en la cima de las montañas, bajo los árboles verdes y las encinas frondosas, en todos los lugares en que hayan ofrecido incienso a todos los ídolos.
[14] Extenderé mi mano contra ellos, dejaré su tierra desierta y desolada desde el desierto hasta Ribla en todos los poblados donde habitan, y reconocerán que yo soy el Señor.