[1] Recibí esta palabra del Señor:
[2] –Hijo de hombre, tú vives en medio de un pueblo rebelde. Tienen ojos para ver, y no ven; oídos para oír, y no oyen; son un pueblo rebelde.
[3] Y ahora, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si fueras al destierro, y ponte en camino en pleno día a la vista de ellos; sal de donde vives y vete a otro sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.
[4] Sacarás tu equipaje de desterrado en pleno día, a la vista de todos. Partirás por la tarde como si fueras un desterrado.
[5] Harás un boquete en la pared y saldrás por él.
[6] Cargarás a la espalda tu equipaje en su presencia, y partirás de noche con la cara cubierta para no ver la tierra, pues serás un símbolo para el pueblo de Israel.
[7] Yo hice todo lo que se me había ordenado. Preparé mi equipaje de desterrado en pleno día; por la tarde hice un boquete en la pared con las manos y salí de noche con el equipaje a mis espaldas, a la vista de todos.
[8] Por la mañana recibí esta palabra del Señor:
[9] –Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, te pregunte qué es lo que haces,
[10] contéstales: Así dice el Señor: Este oráculo se refiere al rey de Jerusalén y a todos los israelitas que viven en ella.
[11] Diles: Yo soy un símbolo para ustedes; ustedes tendrán que hacer lo que yo he hecho. Serán deportados, irán al destierro.
[12] Hasta el rey que los gobierna se cargará a las espaldas el equipaje de desterrado, saldrá en la oscuridad por un boquete que abrirán en el muro para que salga, y se tapará la cara para no ver su tierra con sus propios ojos.
[13] Pero yo extenderé mi red sobre él y quedará preso en mi trampa; y lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos, donde morirá sin poder verla.
[14] A su séquito, su guardia y sus servidores los dispersaré a los cuatro vientos, y desenvainaré la espada contra de ellos.
[15] Y reconocerán que yo soy el Señor, cuando los disperse entre las naciones paganas y los desparrame por los países.
[16] Pero libraré a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten sus abominaciones por las naciones paganas a donde vayan. Y reconocerán que yo soy el Señor.
[17] Recibí esta palabra del Señor:
[18] –Hijo de hombre, come tu pan con temor y bebe tu agua con inquietud y angustia.
[19] Y di a la gente del pueblo: Esto dice el Señor a los habitantes de Jerusalén y a la tierra de Israel: Comerán su pan con angustia y beberán su agua con miedo, porque su tierra será devastada pues sus habitantes la han llenado de violencia.
[20] Las ciudades que habitan quedarán en ruinas y la tierra quedará desierta. Y reconocerán que yo soy el Señor.
[21] Recibí esta palabra del Señor:
[22] –Hijo de hombre ¿qué significa ese refrán que dicen en la tierra de Israel: «Pasan los días y ninguna visión se cumple»?
[23] Diles: Esto dice el Señor: Pondré fin a ese refrán y no se volverá a oír en Israel. Diles también esto otro: Se acerca el día en que se cumplirán todas las visiones.
[24] No habrá más visiones vanas ni oráculos falsos en Israel.
[25] Pues cuando yo, el Señor, hable, lo que haya dicho se cumplirá sin demora; en sus días, pueblo rebelde, yo lo diré y lo cumpliré. Oráculo del Señor.
[26] Recibí esta palabra del Señor:
[27] –Hijo de hombre, el pueblo de Israel dice: «Las visiones de éste van para largo, profetiza para un tiempo lejano».
[28] Pues diles: Esto dice el Señor: Ninguna de mis palabras tardará en cumplirse. Será cosa dicha y hecha. Oráculo del Señor.