[1] Me llevó al pórtico exterior del templo, que mira hacia el oriente, pero estaba cerrado.
[2] Y el Señor me dijo: –Este pórtico estará cerrado y no se abrirá, porque por aquí ha entrado el Señor, el Dios de Israel; por tanto, estará cerrado.
[3] Sólo el príncipe podrá sentarse en él para comer delante del Señor; entrará por la sala de entrada del pórtico y saldrá por el mismo sitio.
[4] Después me llevó al pórtico norte, frente al templo. Vi que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor, y me postré en tierra.
[5] Y el Señor me dijo: –Hijo de hombre, fíjate bien y escucha con atención todo lo que voy a decirte sobre las prescripciones y normas del templo del Señor. Fíjate bien en quiénes son los que tienen libre acceso al santuario.
[6] Di a este pueblo rebelde: Esto dice el Señor: Ya son demasiadas las abominaciones que han cometido, pueblo de Israel.
[7] Han introducido extranjeros, incircuncisos de corazón y de cuerpo, en mi santuario para profanarlo, mientras ustedes me ofrecían alimento, grasa y sangre, quebrantando así mi alianza con todas sus abominaciones.
[8] No han atendido a mi servicio en el lugar santo y se han hecho suplir por extranjeros en el ejercicio de su ministerio en mi santuario.
[9] Esto dice el Señor: Ningún extranjero, incircunciso de corazón y de cuerpo, entrará en mi santuario; ningún extranjero residente entre los hijos de Israel.
[10] Los levitas que se alejaron de mí cuando Israel me abandonó para seguir a sus ídolos, cargarán con su maldad.
[11] Desempeñarán en mi santuario el oficio de porteros y otros oficios menores del templo. Inmolarán las víctimas de los holocaustos y las otras víctimas en favor del pueblo, y estarán a su disposición para servirle.
[12] Por haber dado culto a los ídolos y haber sido ocasión de pecado para Israel, los castigaré, oráculo del Señor. Los levitas sufrirán las consecuencias de su pecado.
[13] Por eso, no volverán a ejercer las funciones sacerdotales, ni tocarán las cosas santas y santísimas; soportarán la vergüenza de las abominaciones que han cometido.
[14] Les encargo la custodia del templo, confiándoles su servicio y lo que haya que hacer en él.
[15] Los sacerdotes levitas, descendientes de Sadoc, que estuvieron al servicio de mi santuario cuando los israelitas se alejaron de mí, serán los que se encarguen de servirme; a ellos acudirán los israelitas cuando vengan a ofrecerme la grasa y la sangre, oráculo del Señor.
[16] Ellos serán los que entrarán en mi santuario, se acercarán a mi altar y se encargarán de mi servicio.
[17] Al entrar por los pórticos del atrio interior vestirán hábito de lino; no llevarán vestidos de lana cuando oficien en los pórticos del atrio interior y en el templo.
[18] Llevarán en la cabeza turbantes de lino y usarán calzones de lino. No se pondrán nada que les haga sudar.
[19] Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, se quitarán las vestiduras con que hayan oficiado, las dejarán en las salas del santuario y se pondrán otros vestidos para que lo sagrado de sus vestidos no se transmita al pueblo.
[20] No se raparán la cabeza, pero tampoco se dejarán melena; se arreglarán el pelo.
[21] Ningún sacerdote beberá vino cuando tenga que entrar en el atrio interior.
[22] No se casarán con una viuda ni con una repudiada, sino con una virgen de Israel; podrán, no obstante, casarse con la viuda de un sacerdote.
[23] Enseñarán a mi pueblo a distinguir entre lo sagrado y lo profano, y le mostrarán la diferencia entre lo puro y lo impuro.
[24] En los pleitos harán de jueces y juzgarán según mis leyes. Observarán en todas mis fiestas, mis leyes y mis preceptos, y santificarán mis sábados.
[25] No se acercarán a un cadáver para no contaminarse. Pero sí podrán acercarse al cadáver del padre o de la madre, del hijo o de la hija, del hermano o de la hermana soltera.
[26] Una vez que se hayan purificado, dejarán pasar siete días,
[27] y el día en que vuelvan a entrar en el atrio interior para hacer el servicio en el santuario, ofrecerán su sacrificio por el pecado. Oráculo del Señor.
[28] No tendrán herencia: yo soy su herencia; no les darán ninguna posesión en Israel: yo soy su posesión.
[29] Se alimentarán de las ofrendas y de las víctimas que se inmolen por el pecado y por el delito. Para ellos será todo lo que en Israel sea consagrado al exterminio.
[30] Lo mejor de todos los primeros frutos que ustedes cosechen y de todas sus ofrendas será para los sacerdotes. Darán así a los sacerdotes lo mejor de su masa, para que la bendición permanezca sobre sus casas.
[31] Los sacerdotes no comerán animal muerto o destrozado, sea ave o ganado.