[1] Sin embargo, no habrá más tinieblas para los que sufrieron tal angustia. Así como en el pasado, las tierras de Zabulón y Neftalí sufrieron gran humillación, en el futuro recibirán gran honor. Galilea, tierra de gente extranjera, por el camino del mar, al otro lado del Jordán.
[2] La gente que caminaba en la oscuridad ha visto una gran luz. Ha brillado una luz para los que vivían en una tierra oscura.
[3] Tú has hecho crecer nuestra nación, has aumentado la alegría del pueblo. Ellos muestran su alegría ante ti, como cuando recogen la cosecha, como cuando se reparten el botín.
[4] Es porque tú has roto el yugo que los tenía cautivos, la barra sobre sus hombros y la vara del opresor. Hiciste como en la época en que derrotaste a Madián.
[5] Toda bota militar que marchaba para la batalla, y todo uniforme empapado de sangre, será devorado por las llamas.
[6] Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo. Sobre sus hombros descansa la autoridad y se le han puesto estos nombres: Hacedor de grandes planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe que trae la paz.
[7] La grandeza de su autoridad y paz no tendrá fin. Reinará en el trono y en el reino de David. Lo establecerá y sostendrá con la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Todo esto será posible, debido al amor intenso del SEÑOR Todopoderoso.
[8] El Señor mandó un mensaje contra Jacob y le cayó a Israel.
[9] El pueblo lo supo, los de Efraín y la gente de Samaria, esos que con tanta arrogancia dicen:
[10] «Si se caen los ladrillos, reconstruiremos con piedras talladas. Si cortan las vigas de higuera, las reemplazaremos con vigas de cedro».
[11] El SEÑOR ya tiene listos a los opresores de Rezín e incitará a sus enemigos.
[12] Siria por el oriente y los filisteos por el occidente, los que se tragaron a Israel de un solo bocado. Pero ni aun así se calma su ira, su mano sigue levantada.
[13] Sin embargo, el pueblo no se volvió al que lo castigó; no buscaron al SEÑOR Todopoderoso.
[14] Entonces el SEÑOR le cortará a Israel la cabeza y la cola, la palma y los juncos en un mismo día.
[15] Los ancianos líderes y la gente importante son la cabeza. Los profetas, maestros de mentira, son la cola.
[16] Los dirigentes del pueblo lo extraviaban, confundían a sus seguidores.
[17] Debido a todo esto el Señor no perdonará a los jóvenes, ni tendrá compasión de los huérfanos ni de las viudas. Al pueblo entero le falta temor de Dios y son perversos; se la pasan hablando tonterías. Pero ni aun así se calma la ira del Señor, su mano sigue levantada.
[18] Ciertamente la maldad arde como un fuego, consume matorrales y espinos. Incendia los árboles del bosque y los lanza en un torbellino de humo.
[19] La ira del SEÑOR Todopoderoso hará incendiar el país. La gente servirá como combustible, ninguno se apiadará del otro.
[20] La gente comerá de un lado y seguirá con hambre; comerá del otro y no quedará satisfecha. ¡Se devorará hasta a sus propios hijos!
[21] Manasés acabó con Efraín, Efraín con Manasés, y los dos se volvieron contra Judá. Pero ni aun así se calma la ira del Señor, su mano sigue levantada.