[1] Me dijo el SEÑOR: «Toma una tablilla grande y un estilete ordinario, y escribe “Para Maher Salal Jasbaz”».
[2] Entonces yo les pedí al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías que me sirvieran de testigos dignos de confianza.
[3] Luego tuve relaciones con la profetisa, ella quedó embarazada y tuvo un niño. Entonces el SEÑOR me dijo: «Ponle por nombre Maher Salal Jasbaz
[4] porque antes de que el niño aprenda a decir papá y mamá, todas las riquezas de Damasco y de Samaria serán llevadas al rey de Asiria».
[5] El SEÑOR volvió a hablarme y me dijo:
[6] «Como este pueblo rechaza la corriente mansa de Siloé y se complace en Rezín y en el hijo de Remalías,
[7] entonces yo les voy a mandar una tremenda inundación desde el río Éufrates. Es el rey de Asiria con todo su poder; rebasará todos los canales y se desbordará por todas las orillas.
[8] Llegará hasta Judá, la inundará y la cubrirá hasta el cuello. Sus alas extendidas cubrirán completamente tu tierra, Emanuel».
[9] Reúnanse juntas, naciones de la tierra, oigan y aterrorícense todas las tierras lejanas. Prepárense para la batalla, pero serán derrotadas. Prepárense para la batalla, pero acabarán con ustedes.
[10] Hagan sus planes, pero fracasarán. Den sus órdenes, pero todo será inútil, porque Dios está con nosotros.
[11] El SEÑOR me habló y me advirtió que no siguiera el camino de ese pueblo. Él me dijo:
[12] «No llamen conspiración a todo lo que esta gente le dice conspiración. No tengan miedo de todo lo que ellos tienen miedo; no teman.
[13] Sólo al SEÑOR Todopoderoso es a quien ustedes deben considerar santo, sólo a él es a quien hay que honrar, sólo a él es a quien hay que temer
[14] y él será su lugar de refugio. Pero para los dos reinos de Israel, él será una piedra de tropiezo y una roca que los hace caer. Para los habitantes de Jerusalén, él será un lazo y una trampa.
[15] Muchos de ellos tropezarán, caerán y serán destrozados. Quedarán atrapados en las trampas puestas para ellos.
[16] Guarda bien el testimonio, sella la enseñanza entre mis seguidores».
[17] Yo esperaré en el SEÑOR, que está escondiendo su rostro del pueblo de Jacob. Tengo puestas mis esperanzas en él.
[18] Miren, aquí estoy yo con los hijos que me ha dado el SEÑOR. Somos señales y símbolos para Israel, de parte del SEÑOR Todopoderoso que vive en el monte Sion.
[19] Cuando la gente les diga: «Busquemos ayuda en los médiums y adivinos que susurran y emiten murmullos. ¿Es que acaso no debe un pueblo consultar a sus dioses y pedir a los muertos en favor de los vivos?»
[20] Vayan entonces a la enseñanza y al testimonio, y si lo que dicen los médiums y los adivinos no concuerda con la enseñanza y el testimonio, ciertamente para ellos no habrá amanecer.
[21] La gente irá por el país afligida y hambrienta. Por la furia y el hambre mirarán hacia el cielo y maldecirán a su rey y a su Dios.
[22] Luego mirarán a la tierra y sólo verán angustia y oscuridad, y serán arrojados a las tinieblas.