[1] Del tronco de Isaí saldrá un retoño; de sus raíces, un renuevo.
[2] El Espíritu del SEÑOR siempre estará con este nuevo Rey. Le dará un espíritu de sabiduría y entendimiento; lo guiará y le dará poder. El Espíritu le permitirá conocer al SEÑOR; así le llenará de un respeto profundo por el SEÑOR.
[3] Se deleitará mostrando respeto al SEÑOR. No juzgará según las apariencias, ni hará decisiones basado en rumores.
[4] Sino que hará justicia a los pobres y decidirá honestamente a favor de los indefensos del país. Sus órdenes serán como una vara de castigo para el violento, y sus palabras harán que mueran los perversos.
[5] La justicia será su cinturón y la fidelidad el ceñidor de sus caderas.
[6] El lobo vivirá con el cordero, y el leopardo descansará al lado del cabrito. La ternera, el león y el becerrito vivirán juntos, y un niñito los cuidará.
[7] La vaca pastará junto a la osa, y sus crías descansarán juntas. El león comerá pasto como el buey.
[8] Un bebé jugará al lado del hueco de una cobra, y un recién nacido meterá la mano en el nido de una víbora.
[9] No se harán daño ni se destrozarán en todo mi monte santo, porque la tierra estará llena del conocimiento del SEÑOR, así como las aguas cubren el mar.
[10] Ese día la raíz de Isaí se levantará como una señal para los pueblos; las naciones lo buscarán y el lugar donde él viva será glorioso.
[11] Ese día el Señor volverá a extender su mano para rescatar lo que queda de su pueblo, en Asiria, Egipto, Patros, Cus, Elam, Sumeria, Jamat y en los países más lejanos.
[12] Él levantará una señal a las naciones, y reunirá a los exiliados de Israel y a los esparcidos de Judá, de todas partes del mundo.
[13] Efraín dejará de tener envidia y Judá no tendrá más enemigos. Efraín ya no tendrá envidia de Judá y Judá ya no le tendrá rencor a Efraín.
[14] Juntos se lanzarán al occidente contra la retaguardia de los filisteos y saquearán juntos a los pueblos del oriente, a Edom y a Moab; y también Amón se le someterá.
[15] El SEÑOR secará el delta de Egipto y agitará su mano sobre el Éufrates con un viento muy fuerte que lo dividirá en siete brazos, tanto, que la gente podrá cruzarlo con las sandalias puestas.
[16] Así que habrá un camino para los pocos que quedaron de su pueblo en Asiria, como cuando Israel salió de Egipto.