[1] Joás tenía siete años cuando empezó a reinar
[2] en el año séptimo de Jehú. Reinó cuarenta años en Jerusalén; su madre se llamaba Sibyá, y era de Berseba.
[3] Joás agradó con su conducta al Señor durante toda su vida, pues el sacerdote Yoyadá lo había instruido.
[4] Pero no desaparecieron los santuarios de los altozanos en los que el pueblo ofrecía sacrificios y quemaba incienso.
[5] Joás dijo a los sacerdotes: –Todo el dinero que entre en el templo del Señor: el dinero del impuesto personal, el del rescate de las personas y el entregado voluntariamente,
[6] lo tomarán los sacerdotes y con él repararán los desperfectos que haya en el templo.
[7] Corría el año veintitrés del reinado de Joás, y los sacerdotes no habían reparado aún los desperfectos del templo.
[8] El rey Joás llamó a Yoyadá y a los demás sacerdotes, y les dijo: –¿Por qué no han reparado todavía los desperfectos del templo? De ahora en adelante no recibirán más dinero, y lo que tengan lo entregarán todo para las reparaciones del templo.
[9] Los sacerdotes accedieron a no recibir dinero del pueblo, para que se pudieran reparar los desperfectos del templo.
[10] El sacerdote Yoyadá tomó un cofre, hizo una ranura en la tapa y lo puso junto al altar, a la derecha de la entrada del templo del Señor. Los sacerdotes de guardia echaban allí todo el dinero traído al templo del Señor.
[11] Cuando el cofre se iba llenando, el secretario del rey y el sumo sacerdote lo vaciaban y contaban el dinero.
[12] Y este dinero, una vez contado, lo entregaban a los capataces de las obras del templo del Señor, quienes con él pagaban a los carpinteros y constructores,
[13] a los albañiles y a los talladores de piedras, y compraban madera y piedras de las canteras para las reparaciones del templo, pagando así todos los gastos de las reparaciones.
[14] No se hicieron con él copas de plata, cuchillos, aspersorios, trompetas ni instrumento alguno de oro o de plata.
[15] Todo se entregaba a los capataces de las obras para las reparaciones del templo del Señor.
[16] Y no se les pedía cuentas, porque actuaban con honradez.
[17] El dinero del sacrificio por los delitos o por los pecados no se daba al templo del Señor, sino que era para los sacerdotes.
[18] Por entonces, Jazael, rey de Siria, subió para atacar Gat y la conquistó. Después se dirigió a atacar Jerusalén.
[19] Joás, rey de Judá, tomó todos los donativos consagrados por Josafat, Jorán y Ocozías, reyes de Judá, antepasados suyos, y los que él mismo había consagrado, y todo el oro que había en el templo del Señor y en el palacio del rey, y lo envió todo a Jazael, rey de Siria, el cual se retiró de Jerusalén.
[20] El resto de la historia de Joás, todo lo que hizo, está escrito en los Anales de los Reyes de Judá.
[21] Sus súbditos conspiraron contra él y lo mataron cuando bajaba por el terraplén que une la ciudad de David con el templo.
[22] Lo hirieron Yosabad, hijo de Simat, y Yeosabad, hijo de Semer, y murió. Fue sepultado con sus antepasados en la ciudad de David, y le sucedió su hijo Amasías.