[1] Salomón comenzó la construcción del templo del Señor en Jerusalén, sobre el monte Moria, donde el Señor se apareció a David, su padre, en el lugar que David había preparado, es decir, en el campo de Arauná, el jebuseo.
[2] Puso la primera piedra el día veinte del mes segundo, el año cuarto de su reinado.
[3] Los cimientos abiertos por Salomón para el templo de Dios tenían unos treinta metros de largo por diez de ancho;
[4] el pórtico delantero del templo tenía diez metros de largo por diez de ancho, y su altura era de sesenta metros. El interior estaba recubierto de oro puro.
[5] La sala grande estaba hecha de madera de ciprés, recubierta de oro puro con grabados de palmeras y cadenillas.
[6] Pavimentó la sala con piedras preciosas y con oro de gran calidad.
[7] La sala, las vigas, marcos, paredes y puertas quedaron recubiertas de oro; en las paredes grabó querubines.
[8] Construyó luego la cámara del lugar santísimo, un cuadrado perfecto de diez metros de lado, en armonía con la gran sala; el oro con que lo recubrió pesaba veinte toneladas;
[9] los clavos, también de oro, pesaban quinientos cincuenta gramos cada uno. Recubrió igualmente de oro las salas superiores.
[10] Para la cámara del lugar santísimo talló dos querubines que recubrió de oro.
[11] Las alas de los querubines medían en conjunto diez metros de largo, dos y medio cada una. Un querubín rozaba con un ala la pared y con la otra, tocaba el ala del otro querubín.
[12] Y el otro, con un ala rozaba la pared y con la otra, tocaba el ala del querubín contrario.
[13] Las alas de los querubines estaban desplegadas y medían diez metros. Los querubines estaban de pie mirando hacia la entrada de la sala.
[14] Para el velo empleó lino fino de color violeta, escarlata y rojo, y sobre él bordó querubines.
[15] A la entrada de la sala levantó dos columnas de dieciocho metros de altas, coronadas por capiteles de dos metros y medio.
[16] Trenzó guirnaldas en torno a la cornisa de las columnas del Debir y entrelazó cien granadas con las guirnaldas.
[17] Levantó las columnas en el patio del santuario, una a la derecha y otra a la izquierda; llamó Jaquín a la de la derecha y Boaz a la de la izquierda.