[1] La palabra del Señor llega al país de Jadrac y se detiene en Damasco, porque al Señor pertenece la capital de Siria, lo mismo que las tribus de Israel;
[2] y también Jamat, su vecina, y Tiro y Sidón, con toda su sabiduría.
[3] Tiro se construyó una fortaleza, amontonó plata como polvo y oro como barro de las calles.
[4] Pero el Señor se apoderará de ello, hundirá su poder en el mar y ella será consumida por el fuego.
[5] Ascalón al verlo, temerá, Gaza comenzará a temblar, lo mismo que Ecrón, al ver perdida su esperanza. El rey de Gaza será eliminado, Ascalón quedará despoblada
[6] y en Asdod habitará gente bastarda. Yo barreré la soberbia del filisteo,
[7] les arrancaré de la boca la presa ensagrentada, y de entre sus dientes los alimentos detestables. Entonces, también él, como el resto, pertenecerá a nuestro Dios, y tendrá un puesto entre los clanes de Judá. Y Ecrón será como los jebuseos.
[8] Yo acamparé junto a mi templo, y montaré guardia para que nadie lo invada; ningún opresor volverá a pasar por allí, porque ahora lo vigilo yo con mis propios ojos.
[9] Salta de alegría, Sión, lanza gritos de júbilo, Jerusalén, porque se acerca tu rey, justo y victorioso, humilde y montado en un burro, en un joven borriquillo.
[10] Destruirá los carros de guerra de Efraín y los caballos de Jerusalén. Quebrará el arco de guerra y anunciará la paz a las naciones. Dominará de mar a mar, desde el río Eufrates hasta los extremos de la tierra.
[11] En cuanto a ti, por la alianza que establecí contigo con sangre, yo liberaré a tus cautivos de la fosa sin agua.
[12] Regresen, cautivos, llenos de esperanza, a la fortaleza invencible, pues en este día yo proclamo que te daré doble recompensa.
[13] Tensaré a Judá, que es mi arco, y pondré a Efraín como flecha. Incitaré a tus habitantes, Sión, contra los habitantes de Grecia, y te empuñaré como espada de valiente.
[14] El Señor se hará visible sobre ellos y disparará sus flechas como rayos; hará sonar la trompeta y avanzará entre las tempestades del sur.
[15] El Señor todopoderoso los protegerá; aplastarán y triturarán a los honderos, beberán su sangre como vino, se llenarán de satisfacción como la copa de las ofrendas, como los ángulos salientes del altar.
[16] Aquel día, el Señor su Dios los salvará, pastoreará a su pueblo como un rebaño y como piedras preciosas de diadema resplandecerán en su tierra.
[17] ¡Qué felicidad, qué hermosura! El trigo hará florecer a los jóvenes y el vino nuevo a las muchachas.