[1] Levanté de nuevo la vista y tuve una visión. Vi cuatro carros que salían de entre dos montañas de bronce.
[2] Al primero lo tiraban caballos rojos, al segundo caballos negros,
[3] al tercero caballos blancos y al cuarto caballos manchados.
[4] Pregunté al ángel que hablaba conmigo: –¿Qué significan estos caballos, mi señor?
[5] El ángel me respondió: –Representan los cuatro vientos del cielo que salen de la presencia del Dueño de toda la tierra.
[6] Los caballos negros salen hacia el norte, los blancos van detrás de ellos y los manchados avanzan hacia el sur.
[7] Los caballos rojos salieron impacientes por recorrer la tierra. En cuanto el ángel les ordenó: «Vayan a recorrer la tierra», se pusieron a recorrerla.
[8] Entonces el ángel me llamó para decirme: –Mira, los que salen hacia el norte llevan mi espíritu hacia el país del norte.
[9] Recibí esta palabra del Señor:
[10] –Pídeles ofrendas a los deportados: a Jelday, a Tobías y a Yedaya. Vete a casa de Josías, hijo de Sofonías, a donde acaban de llegar desde Babilonia.
[11] Toma oro y plata, fabrica una corona, colócala sobre la cabeza de Zorobabel
[12] y dile: Así dice el Señor todopoderoso: Aquí está el hombre llamado Germen; allí donde se encuentre germinará.
[13] El reconstruirá el templo del Señor, llevará las insignias de rey y se sentará sobre su trono. Se sentará también un sacerdote sobre un trono y reinará la concordia entre los dos.
[14] Y esta corona será para Jelday, Tobías, Yedaya y Josías, hijo de Sofonías, un recuerdo perpetuo conservado en el templo del Señor.
[15] Vendrán de países lejanos a trabajar en la reconstrucción del templo del Señor y reconocerán que el Señor todopoderoso me ha enviado a ustedes. Esto se cumplirá si obedecen al Señor su Dios.