[1] Dijo Dios a Jacob: –Ponte en camino y vete a vivir en Betel; construye allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
[2] Jacob dijo a su familia y a todos los que estaban con él: –Tiren los dioses extraños que tengan, purifíquense y cámbiense sus ropas. Vamos a subir a Betel.
[3] Allí construiré un altar al Dios que me escuchó en el peligro y me asistió en mi viaje.
[4] Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que poseían, así como los aretes que colgaban de sus orejas, y Jacob los enterró bajo la encina que hay cerca de Siquén.
[5] Después partieron, y nadie persiguió a los hijos de Jacob, porque el terror de Dios cayó sobre las ciudades de los alrededores.
[6] Llegó Jacob a Luz, o sea a Betel, en tierra de Canaán, con toda su gente.
[7] Construyó allí un altar y llamó al lugar Betel, porque allí se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano.
[8] Por entonces murió Débora, la mujer que había cuidado siempre a Rebeca, y la enterraron más abajo de Betel, al pie de una encina que llamaron «Encina del llanto».
[9] Otra vez se apareció Dios a Jacob, a su regreso de Padán Aram, y lo bendijo,
[10] diciendo: –Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarán Jacob; tu nombre será Israel. Y lo llamó Israel.
[11] Dios añadió: –Yo soy el Dios Poderoso; crece y multiplícate. Un pueblo, un gran número de naciones nacerán de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
[12] La tierra que yo di a Abrahán y a Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia.
[13] Dios se retiró del lugar en que había hablado con él,
[14] y Jacob levantó una piedra conmemorativa en el lugar donde Dios le había hablado y la consagró derramando sobre ella vino y aceite.
[15] Jacob llamó Betel al lugar donde Dios le había hablado.
[16] Después partieron de Betel. Cuando aún quedaba un trecho de camino para llegar a Efrata, Raquel tuvo que dar a luz y su parto fue muy penoso.
[17] Y entre las angustias del parto le decía la partera: –Animo, que también esta vez vas a tener un hijo.
[18] En su último suspiro, cuando estaba a punto de morir, lo llamó Benoní –es decir, Hijo de mi desdicha–, pero su padre lo llamó Benjamín –es decir, Hijo de mi vejez–.
[19] murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata, que es Belén.
[20] Jacob levantó una piedra conmemorativa sobre su sepulcro; es la piedra conmemorativa que todavía se conserva hoy en el sepulcro de Raquel.
[21] Israel partió de allí y acampó al otro lado de migdal Eder.
[22] mientras vivía en esta región, Rubén fue y se acostó con Balá, la concubina de su padre. Israel se enteró y se disgustó mucho.
[23] Los hijos de Jacob fueron doce. Hijos de Lía: Rubén, primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
[24] Hijos de Raquel: José y Benjamín.
[25] Hijos de Balá, la criada de Raquel: Dan y Neftalí.
[26] Hijos de Zilpá, la criada de Lía: Gad y Aser. Estos fueron los hijos que le nacieron a Jacob en Padán Aram.
[27] Llegó Jacob a casa de su padre Isaac, a mambré, a la ciudad de Arbé, que es Hebrón, donde habían vivido Abrahán e Isaac.
[28] Isaac tenía ciento ochenta años cuando expiró.
[29] murió y fue a reunirse con sus antepasados, anciano y lleno de días, y sus hijos Esaú y Jacob lo sepultaron.