Exodo 5
[1] Después de esto, se presentaron Moisés y Aarón al faraón y le dijeron: –Así dice el Señor, Dios de Israel: Deja partir a mi pueblo para que celebre en el desierto una fiesta en mi honor.
[2] Pero el faraón dijo: –¿Quién es el Señor para que yo le obedezca y deje salir a Israel? Ni reconozco al Señor ni dejaré salir a Israel.
[3] Ellos contestaron: –El Dios de los hebreos se nos ha manifestado. Permítenos hacer una peregrinación de tres días por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios; de lo contrario nos castigará con enfermedades o guerras.
[4] Pero el rey de Egipto les dijo: –Ustedes están apartando al pueblo de sus trabajos. Vayan a sus obligaciones.
[5] Y añadió: –Ahora que el pueblo es numeroso, ¿quieren que interrumpa sus trabajos?
[6] Aquel mismo día el faraón dio esta orden a los capataces y a los encargados:
[7] –No vuelvan a darles paja para fabricar los ladrillos, como hasta ahora; que vayan ellos mismos a buscarla.
[8] Y exíjanles la misma cantidad de ladrillos que antes, sin perdonarles ni uno, porque son unos holgazanes; por eso andan gritando: «Queremos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios».
[9] Auménteles la tarea para que estén ocupados y no den oídos a mentiras.
[10] Los capataces y los encargados fueron a comunicárselo al pueblo y le dijeron: –El faraón dice que no les dará más paja,
[11] que vayan ustedes a buscarla donde la encuentren, y que no les disminuirá la tarea que deben realizar.
[12] El pueblo, entonces, se dispersó por todo Egipto en busca de rastrojo que sirviera de paja.
[13] Los capataces los apuraban, diciendo: –¡Vamos, cumplan la tarea diaria, como cuando se les daba la paja!
[14] Los capataces del faraón golpeaban a los encargados israelitas que habían nombrado, diciéndoles: –¿Por qué ni ayer ni hoy han completado la tarea de ladrillos como lo hacían antes?
[15] Entonces los encargados israelitas fueron a quejarse al faraón y le dijeron: –¿Por qué tratas así a tus siervos?
[16] No nos dan paja y, sin embargo, nos ordenan que hagamos los mismos ladrillos. Nos castigan a nosotros, tus siervos, cuando la culpa es de tu pueblo.
[17] El faraón contestó: –¡Ustedes son unos flojos! Por eso andan diciendo: «Queremos ir a ofrecer sacrificios al Señor».
[18] ¡Váyanse a trabajar! No se les dará paja y tendrán que hacer la misma cantidad de ladrillos.
[19] Cuando les comunicaron que no se rebajaría la cantidad diaria de ladrillos, los encargados israelitas se dieron cuenta de la gravedad de la situación.
[20] Al salir del palacio del faraón se encontraron con Moisés y Aarón, que habían venido a esperarlos,
[21] y les dijeron: –Que el Señor considere y juzgue. Ustedes han sido los causantes del odio del faraón y sus consejeros; han puesto una espada en sus manos para que nos maten.
[22] Entonces Moisés se dirigió al Señor y le dijo: –Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo? ¿por qué me has enviado?
[23] Desde que fui al faraón para hablarle en tu nombre, trata peor a este pueblo, y tú no haces nada para librarlo.