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Exodo 19

[1] A los tres meses justos de haber salido de Egipto, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí.

[2] Habían salido de Refidín, llegaron al desierto del Sinaí, y allí acamparon, frente a la montaña.

[3] Moisés subió al encuentro de Dios y el Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: –Así hablarás a la descendencia de Jacob; así dirás a los hijos de Israel:

[4] Ya han visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí.

[5] Ahora bien, si me obedecen fielmente y guardan mi alianza, ustedes serán el pueblo de mi propiedad entre todos los pueblos, porque toda la tierra es mía;

[6] serán para mí un reino de sacerdotes, una nación santa. Esto es lo que dirás a los hijos de Israel.

[7] Cuando Moisés regresó de la montaña, llamó a los ancianos del pueblo y les comunicó todo lo que el Señor le había ordenado.

[8] Y todo el pueblo a una respondió: –Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho. Moisés transmitió al Señor las palabras del pueblo.

[9] Y el Señor le dijo: –Yo vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cómo hablo contigo, y tenga siempre confianza en ti. Y Moisés refirió al Señor las palabras del pueblo.

[10] Después el Señor dijo a Moisés: –Regresa a tu pueblo y purifícalos hoy y mañana; que laven sus vestidos

[11] y estén preparados para el tercer día, porque al tercer día bajará el Señor sobre la montaña del Sinaí a la vista de todo el pueblo.

[12] Tú señalarás un límite alrededor de la montaña y les dirás: No suban a la montaña ni pisen más allá del límite señalado. Todo el que pise la montaña morirá.

[13] Nadie la tocará; quien la toque, sea hombre o animal morirá apedreado o traspasado por las flechas; sea hombre o animal, no quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno podrán subir a la montaña.

[14] Bajó Moisés, purificó al pueblo y ellos lavaron sus vestidos.

[15] Entonces ordenó al pueblo: –Estén preparados para el tercer día y no tengan relaciones sexuales.

[16] Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos; una densa nube cubría la montaña, y se oía un sonido creciente de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento temblaba.

[17] Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de Dios, y la gente se quedó al pie de la montaña.

[18] Toda la montaña del Sinaí estaba envuelta en humo, porque el Señor había bajado sobre ella en el fuego. Subía aquel humo como humo de horno y toda la montaña temblaba violentamente;

[19] y el sonido de la trompeta se iba haciendo cada vez más fuerte. Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.

[20] El Señor bajó sobre la montaña del Sinaí, invitó a Moisés a subir a la cima y Moisés subió.

[21] El Señor dijo a Moisés: –Baja y ordena al pueblo que no traspasen los límites en su afán por ver al Señor; de lo contrario, muchos de ellos morirán.

[22] Que se purifiquen también los sacerdotes que van a acercarse al Señor, no sea que el Señor les quite la vida.

[23] Moisés dijo al Señor: –El pueblo no puede subir a la montaña, pues tú se lo prohibiste cuando nos ordenaste: «Coloca un límite a la montaña y declárala sagrada».

[24] El Señor respondió a Moisés: –Baja y regresa aquí con Aarón; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite queriendo subir hacia el Señor, no sea que les quite la vida.

[25] Moisés bajó adonde estaba el pueblo y les dijo todo esto.

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