[1] El año tercero del reinado de Baltasar, yo, Daniel, tuve una segunda visión después de la anterior.
[2] Cuando tuve la visión, me encontraba en Susa, una fortaleza de la provincia de Elam, a orillas del río Ulay.
[3] Levanté la vista y vi un carnero que estaba a la orilla del río: tenía dos cuernos, los dos altos, pero uno más que otro, y el más alto había salido el último.
[4] Vi que el carnero embestía contra el oeste, el norte y el sur; ninguna bestia podía hacerle frente y nadie escapaba a su poder; hacía lo que se le antojaba y cada vez era más fuerte.
[5] Estaba todavía pensativo cuando vi un chivo que venía del oeste y recorría toda la tierra casi sin tocar el suelo; entre los ojos tenía un cuerno bien visible.
[6] Llegó hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto a la orilla del río y corrió hacia él con todo el ímpetu de su fuerza.
[7] Vi cómo se aproximaba al carnero y lo embestía furiosamente rompiéndole los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para hacerle frente; lo echó por tierra, lo pisoteó y no hubo quien librara al carnero de su poder.
[8] El chivo creció muchísimo y cuando más fuerte era, su gran cuerno se partió, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos orientados hacia los cuatro puntos cardinales.
[9] De uno de ellos salió otro pequeño cuerno que creció mucho hacia el sur, hacia el este y hacia la tierra santa.
[10] Se encumbró hasta alcanzar los astros del cielo, derribó por tierra a una parte de los mismos y pisoteó las estrellas.
[11] Llegó incluso hasta donde estaba el Jefe de los astros, suprimió el sacrificio perpetuo y profanó el santuario.
[12] Le entregaron a los astros; en lugar del sacrificio instaló la maldad, y arrastró por los suelos la verdad, y tuvo éxito en todo lo que emprendió.
[13] Oí a dos de los fieles que estaban hablando. Uno preguntó: –¿Hasta cuándo durará esta visión del sacrificio perpetuo suprimido, de la maldad devastadora, y de los astros del cielo pisoteados?
[14] El otro contestó: –Cuando pasen dos mil trescientas tardes y mañanas el templo será restablecido.
[15] Mientras yo, Daniel, tenía esta visión y trataba de comprenderla, alguien con aspecto de hombre se puso ante mí,
[16] y oí una voz humana proveniente del río que gritaba: –Gabriel, explícale la visión.
[17] Se acercó a mí, y yo, aterrado, me postré en tierra. Pero él me dijo: –Hijo de hombre, ten en cuenta que la visión se refiere al final de los tiempos.
[18] Mientras me hablaba, permanecí sobrecogido con el rostro pegado a la tierra; pero él me tocó e hizo que me levantara.
[19] Después me dijo: –Voy a indicarte lo que sucederá cuando la ira alcance su punto culminante, pues el fin tiene una fecha fijada de antemano.
[20] El carnero que, según viste, tenía dos cuernos, representa a los reyes de Media y de Persia.
[21] El chivo velludo representa al rey de Grecia, y el cuerno grande entre sus ojos es el primer rey.
[22] El que éste se rompiera y salieran otros cuatro en su lugar significa que de esta nación saldrán cuatro reinos, pero con menos potencia.
[23] Y al final de su reino, cuando hayan colmado la medida de sus pecados, surgirá un rey insolente y astuto.
[24] Su poder irá en aumento (aunque no en virtud de su propia fuerza); su capacidad destructiva será increíble, triunfará en todo cuanto emprenda y aniquilará a pueblos poderosos y al mismo pueblo de Dios.
[25] Con su astucia hará que tenga éxito la traición, se llenará de orgullo y hará perecer a muchos que vivían confiados. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será aniquilado sin intervención humana.
[26] La visión de las tardes y mañanas, tal como ha sido dada a conocer, es auténtica. Pero tú guárdala en secreto, pues se refiere a tiempos lejanos.
[27] Entonces yo, Daniel, me desmayé y estuve enfermo varios días. Después me levanté y me ocupé de los asuntos del rey, aunque seguía desconcertado, sin acabar de entender la visión.