[1] Por aquellos días el Señor dirigió al profeta Jehú, hijo de Jananí, este mensaje contra Basá:
[2] –Yo te saqué de la nada y te constituí rey sobre mi pueblo Israel; tú, sin embargo, has seguido los caminos de Jeroboán, haciendo pecar a mi pueblo Israel e irritándome con sus pecados.
[3] Por eso, te exterminaré a ti y a tus descendientes, y trataré a tu familia como traté a la familia de Jeroboán, hijo de Nabat.
[4] Cualquier pariente tuyo que muera en la ciudad será devorado por los perros, y el que muera en el campo será comido por las aves del cielo.
[5] El resto de la historia de Basá, todo lo que hizo y sus hazañas, está escrito en los Anales de los Reyes de Israel.
[6] Murió Basá y fue sepultado en Tirsá; le sucedió su hijo Elá.
[7] Por medio del profeta Jehú, hijo de Jananí, el Señor habló contra Basá y contra su familia, no sólo por haber ofendido al Señor, irritándolo con su conducta, imitando así a la familia de Jeroboán, sino por haber exterminado a su dinastía.
[8] Elá, hijo de Basá, comenzó a reinar el año vigésimo sexto de Asá, rey de Judá, sobre Israel en Tirsá. Reinó dos años.
[9] Se sublevó contra él su súbdito Zimrí, jefe de la mitad de los carros de guerra. Estaba él en Tirsá, bebiendo y borracho, en casa de Arsá, jefe del palacio de Tirsá,
[10] cuando Zimrí entró y lo mató; fue en el año vigésimo séptimo de Asá, rey de Judá, y Zimrí reinó en su lugar.
[11] Apenas subió al trono, eliminó a toda la familia de Basá; no dejó varón alguno entre sus parientes y amigos,
[12] según la palabra del Señor pronunciada contra Basá por medio del profeta Jehú.
[13] Todo esto se debió a los pecados de Basá, a los de su hijo Elá y a los que hicieron cometer a los israelitas, irritando al Señor, Dios de Israel, su idolatría.
[14] El resto de la historia de Elá, y todo lo que hizo, está escrito en los Anales de los Reyes de Israel.
[15] Zimrí comenzó a reinar el año vigésimo séptimo de Asá, rey de Judá. Reinó siete días en Tirsá. Mientras el pueblo sitiaba Guibetón de los filisteos,
[16] se corrió el rumor de que Zimrí había tramado una conspiración y había matado al rey. Aquel mismo día, en el campo de batalla, todo Israel proclamó rey a Omrí, general del ejército.
[17] Omrí y todo Israel con él subieron de Guibetón y sitiaron Tirsá.
[18] Cuando Zimrí vio que la ciudad estaba a punto de ser conquistada, se refugió en la fortaleza del palacio del rey y le prendió fuego. Así pereció,
[19] por los pecados que había cometido, pues ofendió al Señor imitando la conducta de Jeroboán y los pecados que éste había hecho cometer a Israel.
[20] El resto de la historia de Zimrí, junto con la conspiración que tramó, está escrito en los Anales de los Reyes de Israel.
[21] El pueblo de Israel se dividió en dos partidos: uno siguió a Tibní, hijo de Guinat, proclamándolo rey; y el otro a Omrí.
[22] Pero prevaleció el partido de Omrí sobre el de Tibní, hijo de Guinat. Murió Tibní, y quedó Omrí como rey.
[23] El año trigésimo primero de Asá, rey de Judá, Omrí comenzó a reinar sobre Israel. Reinó doce años, seis de los cuales en Tirsá.
[24] Compró a Semer el monte de Samaría por setenta kilos de plata, lo fortificó y construyó en él una ciudad, a la que llamó Samaría por el nombre del dueño de aquella montaña, Semer.
[25] Omrí ofendió al Señor, y se portó peor que sus predecesores.
[26] Imitó en todo la conducta de Jeroboán, hijo de Nabat, y los pecados que éste había hecho cometer a Israel, irritando al Señor, Dios de Israel, con sus ídolos.
[27] El resto de la historia de Omrí, lo que hizo y sus hazañas, está escrito en los Anales de los Reyes de Israel.
[28] Murió Omrí y fue sepultado en Samaría. Le sucedió en el trono su hijo Ajab.
[29] Ajab, hijo de Omrí, comenzó a reinar sobre Israel el año trigésimo octavo de Asá, rey de Judá. Reinó veintidós años en Samaría.
[30] Ajab ofendió con su conducta al Señor más que todos sus predecesores.
[31] No contento con imitar los pecados de Jeroboán, hijo de Nabat, se casó con Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y dio culto a Baal, adorándolo.
[32] Construyó un altar a Baal en el templo que le había edificado en Samaría.
[33] Levantó también una imagen sagrada irritando al Señor, Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que le habían precedido.
[34] En su tiempo, Jiel de Betel reedificó Jericó; pero sus cimientos le costaron la vida de Abirán, su primogénito, y sus puertas la de Segub, su hijo menor, de acuerdo con lo que había dicho el Señor a Josué, hijo de Nun.