[1] Un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de su misma tribu.
[2] La mujer quedó embarazada y dio a luz a un niño. Como vio que era un niño hermoso, lo escondió durante tres meses.
[3] Cuando ya no lo podía seguir escondiendo, tomó un canasto, lo cubrió con brea para que flotara y metió adentro al niño. Luego fue y puso el canasto entre los juncos, a orillas del río Nilo.
[4] La hermana del niño se quedó mirando de lejos para ver qué le iba a pasar al bebé.
[5] La hija del faraón fue a bañarse al Nilo y mientras sus esclavas caminaban por la orilla del río, vio el canasto entre los juncos y mandó a su criada para que lo trajera.
[6] Luego abrió el canasto y vio al niño que estaba llorando. Ella tuvo compasión de él y dijo: —Este es uno de los niños hebreos.
[7] La hermana del niño le preguntó: —¿Quiere que vaya a buscarle una niñera hebrea para que se encargue de darle pecho al niño?
[8] —Ve —respondió la hija del faraón. Entonces la niña fue y trajo a la mamá del bebé.
[9] La hija del faraón le dijo: —Llévate a este niño y dale pecho, yo te pagaré. Entonces ella tomó a su bebé y le dio pecho.
[10] Cuando el niño creció lo suficiente, se lo llevó a la hija del faraón y él se convirtió en el hijo de la hija del faraón. Ella le puso de nombre Moisés porque dijo: —Lo saqué del agua.
[11] Cuando Moisés creció, fue a ver a su gente y vio que los obligaban a trabajar muy duro. Un día Moisés también vio a un egipcio golpeando a un hebreo, uno de su propia gente.
[12] Miró a su alrededor y al ver que no había nadie, mató al egipcio y enterró su cuerpo en la arena.
[13] Al día siguiente salió Moisés y vio a dos hebreos peleando. Le preguntó al agresor: —¿Por qué golpeas a tu compatriota?
[14] El hombre respondió: —¿Quién te nombró nuestro príncipe y juez? ¿Acaso vas a matarme como hiciste ayer con el egipcio? Entonces Moisés se asustó y pensó: «Seguro que ahora todos saben lo que hice».
[15] Cuando el faraón se enteró, quiso matar a Moisés, pero Moisés se escapó del faraón y se fue a vivir a la tierra de Madián. Moisés se sentó al lado de un pozo.
[16] El sacerdote de Madián tenía siete hijas que iban a ese pozo a buscar agua para llenar los bebederos de las ovejas de su papá.
[17] Pero cuando los pastores llegaron, las echaron. Entonces Moisés se levantó, las ayudó y les dio agua a sus ovejas.
[18] Cuando volvieron a donde estaba Reuel, su papá, él les preguntó: —¿Por qué regresaron tan pronto hoy?
[19] Ellas respondieron: —Un egipcio nos defendió de los pastores. También nos ayudó a sacar agua y les dio de beber a las ovejas.
[20] Entonces Reuel les preguntó a sus hijas: —¿Dónde está ese hombre? ¿Por qué lo dejaron allá afuera? Invítenlo a comer con nosotros.
[21] Moisés aceptó quedarse a vivir allí. Después Reuel le dio como esposa a su hija Séfora.
[22] Séfora dio a luz un hijo, al que Moisés llamo Guersón. Le puso este nombre porque Moisés era inmigrante en una tierra que no le pertenecía.
[23] Moisés se quedó allá muchos años y durante ese tiempo murió el rey de Egipto. Sin embargo, seguían obligando a los israelitas a trabajar muy duro. Ellos le suplicaban a Dios que los ayudara.
[24] Dios escuchó sus súplicas y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob.
[25] Vio a los israelitas y se dio cuenta de su situación.