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[1] Así como las moscas muertas apestan todo un frasco de perfume, una pizca de necedad arruina gran sabiduría y honor.

[2] Una persona sabia elige el camino correcto; el necio toma el rumbo equivocado.

[3] ¡Se puede identificar a los necios tan solo de ver cómo andan por la calle!

[4] Si tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto! Un espíritu sereno puede superar grandes errores.

[5] He visto otro mal bajo el sol: los reyes y gobernantes cometen un grave error

[6] cuando le otorgan gran autoridad a gente necia y asignan cargos inferiores a personas con capacidad comprobada.

[7] Hasta he visto sirvientes cabalgar como príncipes, ¡y príncipes andar a pie como si fueran sirvientes!

[8] Cuando cavas un pozo, puedes caerte en él. Cuando derrumbas una pared vieja, puede morderte una serpiente.

[9] Cuando trabajas en una cantera, las piedras pueden caerte encima y aplastarte. Cuando cortas leña, se corre peligro en cada golpe del hacha.

[10] Si se usa un hacha sin filo hay que hacer doble esfuerzo, por lo tanto, afila la hoja. Ahí está el valor de la sabiduría: ayuda a tener éxito.

[11] Si una serpiente te muerde antes de que la encantes, ¿de qué te sirve ser encantador de serpientes?

[12] Las palabras sabias traen aprobación, pero a los necios, sus propias palabras los destruyen.

[13] Los necios basan sus pensamientos en suposiciones insensatas, por lo tanto, llegan a conclusiones locas y malvadas;

[14] hablan y hablan sin parar. Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que va a suceder; nadie puede predecir el futuro.

[15] Los necios se agotan tanto con un poco de trabajo que ni siquiera saben cómo regresar a su casa.

[16] ¡Qué tristeza sufrirá el pueblo gobernado por un sirviente, cuyos líderes hacen fiesta desde la mañana!

[17] Dichoso el pueblo que tiene por rey a un líder noble y cuyos dirigentes festejan en el momento apropiado para trabajar con fuerza y no para emborracharse.

[18] Por la pereza se hunde el techo; por el ocio gotea la casa.

[19] Una fiesta da alegría; un buen vino, felicidad; ¡y el dinero lo da todo!

[20] Nunca te burles del rey, ni siquiera en tu mente; y no te mofes de los poderosos, ni siquiera dentro de tu dormitorio. Pues un pajarito podría transmitir tu mensaje y contarles lo que dijiste.

Eclesiastés — Chapters