[1] ¿Quién como el sabio? ¿Quién sabe resolver un problema? La sabiduría del hombre ilumina su rostro y transforma la dureza de su semblante.
[2] Obedece la orden del rey, pues lo juraste ante Dios;
[3] no te des prisa en escapar de su presencia ni te rebeles, pues él hará lo que quiera.
[4] La palabra del rey es soberana, ¿quién puede pedirle cuentas?
[5] Quien cumple lo ordenado no conoce ningún mal; y la mente del sabio discierne el momento del juicio,
[6] pues cada cosa tiene su cómo y su cuándo, y es grave el mal que amenaza al hombre.
[7] Porque nadie sabe lo que sucederá; ni le dirá nadie lo que va a pasar.
[8] Nadie es dueño de su aliento vital para retenerlo, ni dueño del día de su muerte; no hay tregua en la guerra, ni la maldad salva al que la comete.
[9] Todo esto lo he observado al reflexionar sobre todo lo que pasa bajo el sol, cuando un hombre domina a otro y busca su mal.
[10] También he visto enterrar a hombres malvados; la gente iba al cementerio, y, al regresar, se alababa en la ciudad su conducta. También esto es vanidad.
[11] Como no se ejecuta en seguida la sentencia contra las malas acciones, el corazón del hombre está listo para hacer de nuevo el mal.
[12] El pecador peca cien veces, y no se le castiga de inmediato. Ya sé yo que «al que teme a Dios le irá bien, porque lo teme;
[13] en cambio, no le irá bien al malvado; como no teme a Dios no prolongará sus días, pasará como una sombra».
[14] Se da otro sin sentido en la tierra: que hay justos que sufren lo que merecen los malvados, y malvados que disfrutan lo que corresponde a los justos. Y esto es, sin duda, vanidad.
[15] Así que yo alabo la alegría, porque la única felicidad del hombre bajo el sol consiste en comer, beber y disfrutar, pues eso lo acompañará en los días de vida que Dios le conceda bajo el sol.
[16] Me he dedicado a conocer la sabiduría y a observar las tareas que se hacen sobre la tierra; y he visto que ni de día ni de noche los ojos del hombre descansan.
[17] He considerado todas las obras de Dios y he visto que el hombre no puede descubrir todas las obras que se hacen bajo el sol; por más que se esfuerza en buscar, no encuentra, e incluso el sabio que pretende conocer, tampoco encuentra.