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2 Pedro 3

[1] Esta es ya, queridos, la segunda carta que os escribo. En ambas pretendo, a base de recuerdos, que activéis vuestro sano criterio

[2] y os acordéis del mensaje que ya os anunciaron los santos profetas y del mandamiento del Señor y Salvador que os transmitieron vuestros apóstoles.

[3] Sabed ante todo que en los últimos días vendrán hombres burlones, de esos que siguen sus propios caprichos,

[4] y os dirán con sarcasmo: "¿Dónde queda la promesa de su gloriosa venida? ¡Ya han muerto nuestros padres y todo está igual que al principio del mundo!".

[5] Pero quienes así se manifiestan, ignoran que antiguamente existieron unos cielos y una tierra a los que Dios con su palabra hizo surgir del agua y consolidó en medio del agua.

[6] Aquel mundo pereció anegado bajo el agua.

[7] En cuanto a los cielos y la tierra de ahora, la misma divina palabra los tiene reservados para el fuego, conservándolos hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.

[8] Una cosa, queridos, no se os ha de ocultar: que un día es para el Señor como mil años, y mil años como un día.

[9] Y no es que el Señor se retrase en cumplir su promesa como algunos creen; simplemente tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que alguno se pierda, sino que todos se conviertan.

[10] Pero el día del Señor llegará como un ladrón. Y ese día, los cielos se derrumbarán con estrépito, los elementos del mundo se desintegrarán presa del fuego, y la tierra y todo lo que se haya hecho en ella quedará al descubierto.

[11] Si todas las cosas van a desmoronarse de este modo, ¡qué conducta tan santa y tan religiosa deberá ser la vuestra,

[12] mientras esperáis y apresuráis la venida del día de Dios! Ese día en que los cielos se desintegrarán presa del fuego y los elementos del mundo, abrasados, se derretirán.

[13] Nosotros, sin embargo, según la promesa de Dios, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva, en que habite la justicia.

[14] Por tanto, queridos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad vivir en paz con Dios, limpios e irreprochables ante él,

[15] considerando como salvación la paciencia de nuestro Señor. En este sentido os ha escrito también nuestro hermano Pablo, según la sabiduría que le fue otorgada.

[16] Lo hace en todas las cartas en las que se ocupa de estas cosas, y en las que hay algunos puntos difíciles de comprender, puntos que los que carecen de instrucción y firmeza interpretan erróneamente, como hacen con el resto de las Escrituras, acarreándose así su propia perdición.

[17] En cuanto a vosotros, queridos, puesto que conocéis esto de antemano, manteneos en guardia para que no os arrastre el error de los malvados y se derrumbe vuestra fortaleza.

[18] Creced en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y por siempre. Amén.

2 Pedro — Chapters