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[1] Esta es la visión de Abdías. Hemos oído un mensaje del SEÑOR, un mensajero fue enviado a decirles a las naciones: «¡Vamos! ¡Hagamos la guerra contra Edom!» Así dice el Señor DIOS acerca de Edom:

[2] «He decidido que te voy a hacer insignificante entre las naciones y que te van a despreciar.

[3] Tu arrogancia te ha perjudicado. Tú que habitas en las cuevas de la montaña, tu hogar queda en la cima. Pensaste: “¿Quién me derribará?”

[4] Si te remontaras tan alto como el águila y colocaras tu nido entre las estrellas, aun de allí te arrojaría, dice el SEÑOR.

[5] »¡Qué gran desastre estás a punto de sufrir! Si los ladrones vinieran de noche a robarte, algo dejarían, ¿verdad? Si los que recogen uvas vienen a tu viñedo, dejarían algunas ramas sin cosechar, ¿no es cierto?

[6] Pero tú, Esaú, no tendrás la misma suerte. Tus enemigos no descansarán hasta encontrar incluso tus tesoros más escondidos.

[7] Todos tus aliados te empujarán a la frontera, los que han hecho tratados de paz contigo te engañarán y te someterán. Los compañeros en que tanto confías te pondrán trampa sin que te des cuenta.

[8] »En aquel día, dice el SEÑOR, destruiré a todos los sabios de Edom y a toda la inteligencia de la región montañosa de Esaú.

[9] Que oiga esto la ciudad de Temán: hasta tus soldados serán presa del terror. Todos los hombres de la región montañosa de Esaú serán masacrados.

[10] »Por la violencia con que atacaste a tu hermano Jacob, serás cubierto de vergüenza, serás borrado del mapa para siempre.

[11] Te mantuviste al margen el día en que los enemigos de Israel se llevaron su riqueza. Hiciste eso cuando los extranjeros entraron por sus puertas. Ese día ellos vinieron y rifaron a Jerusalén para saber quién se quedaba con ella. Tú, Edom, fuiste como uno de ellos.

[12] No te burles de tu hermano en el día de su desgracia; no celebres cuando acaban con los de Judá en el día de su ruina; no hables con altanería el día de su angustia.

[13] No vengas a la puerta de la ciudad de mi pueblo en el día de su desastre; ni a burlarte de sus males en ese día desastroso. No tomes sus riquezas en el día de su desastre.

[14] No te pares en el cruce de caminos para exterminar a sus fugitivos. No entregues a los sobrevivientes del día de la angustia.

[15] »Porque el día del SEÑOR se acerca a todas las naciones. Así como hiciste con otros, te será hecho a ti. Tus malas acciones recaerán sobre tu cabeza.

[16] Pues así como bebiste sobre mi monte santo, de igual manera tú y todas las naciones beberán continuamente. Beberán y engullirán hasta desaparecer sin dejar rastro.

[17] »Pero el monte Sion será un lugar santo donde estarán los que se salvaron. Los descendientes de Jacob recobrarán sus posesiones.

[18] Los descendientes de Jacob serán fuego y los de José serán llama. Pero los descendientes de Esaú serán estopa, y ellos los consumirán y los quemarán. No sobrevivirá ningún descendiente de Esaú, pues el SEÑOR lo ha decidido así».

[19] La gente del Néguev poseerá el monte de Esaú, y la gente de la Sefelá poseerá la tierra de los filisteos. Ellos poseerán el territorio de Efraín y el territorio de Samaria, y Benjamín poseerá Galaad.

[20] Ese ejército de israelitas, los exiliados, poseerán el territorio cananeo hasta Sarepta. Los desterrados de Jerusalén que viven en Sefarad tomarán posesión de las ciudades del Néguev.

[21] Los libertadores subirán al monte Sion a gobernar la región montañosa de Esaú, y el reino y la soberanía serán del SEÑOR.