[1] El SEÑOR le dijo a Moisés:
[2] «Diles a los israelitas que cada jefe de tribu traiga un bastón, o sea que en total se traerán 12 bastones. Escribe el nombre de cada jefe en su bastón.
[3] En el bastón de la tribu de Leví escribe el nombre de Aarón porque debe haber un bastón por cada jefe de tribu.
[4] Colócalos en la carpa del encuentro al frente del cofre del pacto, donde yo me reúno con ustedes.
[5] El bastón de mi elegido retoñará y así haré que los israelitas dejen de hablar mal de ustedes delante de mí».
[6] Entonces Moisés les dijo esto a los israelitas y todos sus jefes le trajeron los 12 bastones, uno por cada jefe de tribu. El bastón de Aarón era uno de esos bastones.
[7] Moisés puso los bastones ante el SEÑOR en la carpa del pacto.
[8] Al día siguiente Moisés entró a la carpa del pacto y vio que el bastón de Aarón había retoñado. Le habían salido retoños, flores y también almendras.
[9] Entonces Moisés sacó todos los bastones de la presencia del SEÑOR y se los mostró a todos los israelitas. Cada uno de los jefes identificó su bastón y se lo llevó.
[10] Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Pon de nuevo el bastón de Aarón en frente del cofre del pacto para que sirva de advertencia a los rebeldes y así dejen de hablar mal ante mí y no mueran».
[11] Moisés hizo lo que el SEÑOR le había ordenado,
[12] pero los israelitas le dijeron a Moisés: «¡Todos moriremos! ¡Estamos perdidos!
[13] Todo el que se acerca a la Carpa Sagrada del SEÑOR muere, ¿es que vamos a morir todos?»