[1] Pobre de ti, ciudad asesina, no eres más que una mentira. Estás llena de rapiña y nunca estás sin presa.
[2] Se pueden escuchar los sonidos de látigos, de ruedas y caballos al galope con sus carros saltando tras ellos.
[3] Ataca la caballería, brillan las espadas, resplandecen las lanzas. Hay montones de muertos, muchos cadáveres, innumerables. Hay tantos muertos que la gente tropieza con ellos.
[4] Todo eso sucedió por culpa de esa prostituta, la bruja hermosa y seductora que con sus seducciones esclavizó naciones, y con sus conjuros, pueblos enteros.
[5] El SEÑOR Todopoderoso dice: «Estoy en contra tuya; te voy a levantar las faldas hasta la cara, les mostraré a las naciones tu desnudez y a los reinos tu deshonra.
[6] Echaré cosas asquerosas sobre ti, te trataré mal para que todos se burlen.
[7] Desde ese momento, todo el que te vea huirá de ti, dirán: “Nínive está en ruinas”, ¿quién llorará por ella? ¿Dónde encontrar a alguien que la consuele?»
[8] ¿Te crees mejor que Tebas, la del río Nilo? Tebas también tenía agua a su alrededor y la usaba para protegerse de sus enemigos.
[9] Etiopía y Egipto la protegieron con su inmenso poder, también Fut y Libia le dieron su apoyo.
[10] Pero así y todo, Tebas fue desterrada y sus habitantes fueron llevados cautivos. En cada esquina sus niños pequeños fueron estrellados. Sobre su gente importante echaron suertes; sus grandes personajes fueron encadenados.
[11] Así también, tú caerás como un borracho. Tratarás de esconderte, buscando refugio de tu enemigo.
[12] Todas tus fortalezas serán como árboles de higos, que cuando están cargados de higos bien maduros, llega alguien, sacude el árbol y los higos caen derecho en su boca.
[13] Tus tropas son como mujeres. Las puertas del país están abiertas de par en par para tus enemigos. El fuego ha destruido las barras que las mantenían cerradas.
[14] Abastécete de agua para resistir el asedio; refuerza tus defensas. Métete en el barro, písalo y toma el molde para hacer ladrillos.
[15] Puedes hacer todo esto y aun así serás consumida por el fuego y la espada te matará. El fuego te devorará como langostas que vienen y devoran todo a su paso. Reprodúcete tanto como las langostas, reprodúcete tanto como los saltamontes.
[16] Aumenta tus negociantes, más que las estrellas en el cielo. Como langostas se comerán todo y después se irán.
[17] Tus gobernantes son también como langostas. Tus funcionarios son como insectos que acampan en las paredes en un día frío, pero cuando sale el sol vuelan, y nadie sabe para dónde se fueron.
[18] Rey de Asiria, tus pastores están dormidos, tu gente importante se fue a descansar; tu pueblo está esparcido por los montes y no hay quién lo vuelva a juntar.
[19] No hay forma de curar tu fractura; tu herida es incurable. Se alegra todo el que oye las noticias de tu destrucción, pues, ¿quién no sufrió tu crueldad sin límite?