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Listen to this chapter • 5:22

[1] Había un hombre llamado Nicodemo, era de los fariseos y líder importante de los judíos.

[2] Este fue de noche a donde estaba Jesús y le dijo: —Maestro, nosotros sabemos que Dios te envió a enseñarnos porque nadie sin la ayuda de Dios puede hacer las señales milagrosas que tú haces.

[3] Jesús le respondió: —Te digo la verdad: el que no nace de nuevo, no puede tener parte en el reino de Dios.

[4] Nicodemo le dijo: —Pero si uno ya es viejo, ¿cómo puede nacer de nuevo? ¿Acaso puede regresar al vientre de su mamá y nacer otra vez?

[5] Jesús respondió: —Te digo la verdad: el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar al reino de Dios.

[6] El que nace de padres humanos tiene vida física, pero el que nace del Espíritu tiene vida espiritual.

[7] No te sorprendas si te digo: “Ustedes tienen que nacer de nuevo”.

[8] El viento sopla para donde quiere ir. Tú lo escuchas soplar pero no sabes de dónde viene ni para dónde va. Así es con todos los que nacen del Espíritu.

[9] Nicodemo le respondió: —¿Cómo puede ser posible?

[10] Jesús le contestó: —¿Eres tú un maestro importante del pueblo de Israel y sin embargo no lo entiendes?

[11] Te digo la verdad: nosotros hablamos de lo que sabemos. Contamos lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan lo que decimos.

[12] Les he hablado de cosas de la tierra y no creen ¿entonces cómo van a creer si les hablo de cosas del cielo?

[13] El único que ha subido al cielo es el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

[14] »Así como Moisés levantó una serpiente de metal en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre

[15] para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

[16] »Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

[17] Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

[18] El que crea en el Hijo de Dios no será condenado. Pero el que no cree ya ha sido condenado por no haber creído en el Hijo único de Dios.

[19] La gente del mundo será juzgada porque con sus malas acciones no quiso la luz que vino al mundo, sino que prefirió la oscuridad.

[20] Todo el que odia la luz no se acerca a ella porque la luz muestra todo lo malo que ha hecho.

[21] Pero el que practica la verdad se acerca a la luz para que muestre que sus hechos se hicieron por obra de Dios.

[22] Después de esto, Jesús se fue con sus seguidores a la región de Judea. Se quedó allí con ellos y bautizaba.

[23] Juan también estaba bautizando en Enón cerca de Salim, porque allí había mucha agua. La gente se acercaba a Juan para ser bautizada.

[24] En ese momento, todavía no habían metido a Juan en la cárcel.

[25] Luego, algunos de los seguidores de Juan discutían con un judío sobre la tradición de lavarse en las ceremonias y

[26] fueron a decirle a Juan: —Maestro, fíjate que ahora el hombre de quien diste testimonio, que estaba contigo al otro lado del Jordán, está bautizando a la gente y todos lo siguen.

[27] Juan les respondió: —Nadie puede tener nada si Dios no se lo concede.

[28] Ustedes mismos son testigos de que dije: “Yo no soy el Mesías”. Solamente soy el que Dios envió para prepararle el camino.

[29] La novia únicamente es del novio, pero el amigo del novio espera y está atento para cuando él venga. El amigo se alegra cuando escucha la voz del novio. Esa es la misma alegría que siento ahora que él está aquí.

[30] Ahora a él se le debe poner más atención y a mí menos.

[31] »El que viene de arriba es más importante que todo el mundo. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de lo que pasa en la tierra, pero el que viene del cielo es el más importante de todos.

[32] Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio.

[33] El que acepta el testimonio de Jesús demuestra que Dios es verdadero.

[34] Dios envió a Jesús quien dice lo mismo que Dios dice porque Dios le da todo el poder de su Espíritu.

[35] El Padre ama al Hijo y le ha dado poder sobre todo.

[36] El que cree en el Hijo tiene vida eterna. En cambio, el que lo rechaza nunca tendrá esa vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Juan — Chapters