[1] »Toca la trompeta para dar una advertencia. Sé como un águila sobre la casa del SEÑOR porque los israelitas han roto mi pacto y han desobedecido mis leyes.
[2] Ellos gritan y me dicen: “¡Oh, Dios de Israel, nosotros te conocemos!”
[3] Pero Israel ha rechazado el bien y por eso el enemigo lo persigue.
[4] Eligieron a algunos para que fueran sus reyes, sin contar conmigo. Eligieron príncipes que yo no conocía. Con su oro y con su plata hicieron estatuas de sus ídolos. Por eso Israel será destruido.
[5] Samaria, yo he rechazado tu becerro. Estoy muy enojado con tu pueblo. ¿Hasta cuándo seguirán pecando?
[6] Ese becerro fue hecho por un artesano de Israel; no es Dios. Por eso el becerro de Samaria será roto en mil pedazos.
[7] »Ellos plantarán cuando el viento esté soplando fuerte. Cosecharán cuando haya un viento fuerte y poderoso. Lo que plantaron crecerá pero no dará frutos. No producirá grano, y en caso de que produzca algo, los extranjeros lo devorarán.
[8] Israel ha sido destruido. Su pueblo está disperso entre las naciones como un pedazo de chatarra.
[9] Israel insiste en ir a Asiria. Son tercos como mulas. El pueblo de Efraín ha contratado amantes.
[10] Buscaron amantes entre las naciones. Así que yo voy a juntarlos con sus amantes, y sufrirán bajo el peso del emperador.
[11] »Todos los altares que Efraín construyó para borrar los pecados se convirtieron en altares para cometer pecados.
[12] Aunque les escribiera diez mil leyes, las tratarían como algo extraño.
[13] Hacen sacrificios con lo que yo les di. Hacen ofrendas de carne y se las comen. Al SEÑOR no le gusta esa gente; él recuerda sus pecados y por eso los castigará. Serán llevados como prisioneros a Egipto.
[14] Israel olvidó a su creador y construyó palacios mientras Judá hacía muchas fortalezas. Pero yo enviaré fuego sobre esas ciudades, un fuego que devorará sus fortalezas».