[1] Así dice el SEÑOR: «No les perdonaré a los de Moab tantos crímenes que han cometido. Ellos quemaron los huesos del rey de Edom hasta convertirlos en cenizas.
[2] Por eso pondré fuego en Moab, y las llamas destrozarán todas las fortalezas de Queriot. Moab será destruida en medio de gritos de guerra y sonidos de trompetas.
[3] Así que destruiré al gobernante de Moab y mataré a todos sus oficiales junto con él». Es lo que dice el SEÑOR.
[4] Así dice el SEÑOR: «No les perdonaré a los de Judá tantos crímenes que han cometido. Ellos se negaron a obedecer las enseñanzas del SEÑOR y no cumplieron sus mandamientos. Y creyeron en los mismos dioses falsos que sus antepasados.
[5] Por eso pondré fuego en Judá, y las llamas destrozarán todas las fortalezas de Jerusalén».
[6] Así dice el SEÑOR: «No les perdonaré a los de Israel tantos crímenes que han cometido. Ellos vendieron como esclavos a gente honesta a cambio de un poco de dinero, y vendieron al necesitado a cambio de un par de sandalias.
[7] Ellos hundieron de cabeza en el barro a los oprimidos; y a los débiles los pisotearon. El papá y el hijo tienen relaciones sexuales con la misma mujer, han profanado mi santo nombre.
[8] Ellos les prestan a los pobres, pero les exigen hasta la ropa como garantía. Ellos se sientan frente a cualquier altar con la ropa que les quitan a los pobres. Obligan a la gente a pagar multas injustas y con ese dinero compran vino para beber en el templo de su dios.
[9] »Yo destruí a los amorreos que eran tan altos como cedros y tan fuertes como robles. Destruí sus frutos arriba y sus raíces abajo.
[10] Yo mismo los saqué a ustedes de Egipto y los guié durante cuarenta años por el desierto. Los ayudé a apropiarse de las tierras de los amorreos.
[11] ¿Acaso, israelitas, no elegí a varios de entre ustedes para que fueran profetas y a otros para que fueran nazareos? Es lo que dice el SEÑOR.
[12] »Pero ustedes obligaron a los nazareos a tomar vino y a los profetas les prohibieron profetizar.
[13] Por eso ahora haré que se queden atascados como una carreta repleta de granos.
[14] Ni siquiera el corredor más rápido podrá huir. Los fuertes no tendrán fuerza suficiente, y los soldados no podrán salvarse.
[15] Los hombres que saben manejar el arco y la flecha no resistirán. Los corredores rápidos no escaparán, y los que van a caballo tampoco se salvarán.
[16] En ese momento hasta los soldados más valientes saldrán huyendo desnudos». Es lo que dice el SEÑOR.