[1] ¡Ay de la ciudad rebelde, impura y opresora!
[2] No escuchó nunca la llamada, no aceptó la corrección, jamás confió en el Señor, no se acercó a su Dios.
[3] Sus jefes son, en medio de ella, leones rugientes; sus jueces son lobos nocturnos que no dejan ni un hueso para la mañana.
[4] Sus profetas son chismosos e impostores, sus sacerdotes profanan las cosas santas y quebrantan la ley.
[5] Pero el Señor es justo en medio de ella, no comete iniquidad; cada mañana, al despuntar el alba, dicta sentencia; el malvado, en cambio, no se averguenza de hacer el mal.
[6] Eliminé naciones, derribé sus torres fortificadas, dejé desiertas sus calles y ya nadie transita por ellas; han sido saqueadas sus ciudades, no queda ni un solo habitante.
[7] Y me decía: «Al menos ella me temerá, aprenderá la lección; no olvidará todo lo que he hecho con ella». Pero ellos se han apresurado a cometer toda clase de maldades.
[8] Pues bien, oráculo del Señor, esperen entonces el día en que la acuse. Porque he resuelto reunir a las naciones, congregar a los reinos, y derramar sobre ellos mi furor, todo el ardor de mi indignación, hasta que el fuego de mi celo devore toda la tierra.
[9] Yo daré entonces a los pueblos labios puros, para que todos invoquen el nombre del Señor y le sirvan todos unidos.
[10] Desde el otro lado de los ríos de Etiopía, me traerán sus ofrendas los que me adoraban y yo dispersé.
[11] Aquel día no tendrás que avergonzarte de las perversas acciones con las que te rebelaste contra mí. Extirparé de en medio de ti a los que hablan tan orgullosamente, y no volverás a engreírte en mi monte santo.
[12] Yo dejaré en medio de ti un pueblo sencillo y humilde, que buscará refugio en el nombre del Señor.
[13] El resto de Israel no cometerá más iniquidad, no dirá más mentiras, ni hablará con falsedad. Se alimentarán y reposarán sin que nadie los inquiete.
[14] ¡Grita de felicidad, hija de Sión, regocíjate, Israel, alégrate de todo corazón, Jerusalén!
[15] El Señor ha anulado la sentencia que pesaba sobre ti, ha expulsado a tus enemigos; el Señor es rey de Israel en medio de ti, no tendrás que temer ya ningún mal.
[16] Aquel día dirán a Jerusalén: «No tengas miedo, Sión, que tus manos no tiemblen;
[17] el Señor tu Dios está en medio de ti, él es un guerrero que salva. Dará saltos de alegría por ti, su amor te renovará, por tu causa bailará y se alegrará,
[18] como en los días de fiesta». Yo he apartado de ti el día que te trajo la desgracia;
[19] y esto es lo que haré con todos tus opresores: aquel día salvaré a las ovejas cojas y reuniré a las dispersas. Yo te daré honor y fama en todos los países donde habías conocido la vergüenza.
[20] En aquel tiempo los traeré, en aquel tiempo los reuniré y les daré honor y fama entre todos los pueblos de la tierra, cuando cambie su suerte ante sus propios ojos, dice el Señor.