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Listen to this chapter • 5:21

[1] Al salir del templo, uno de sus discípulos le dijo: –Maestro, mira qué piedras y qué construcciones tan grandes.

[2] Jesús le contestó: –¿Ves esas grandiosas construcciones? Pues no quedará aquí piedra sobre piedra. ¡Todo será destruido!

[3] Estaba sentado en el monte de los Olivos, enfrente del templo. Y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado:

[4] –¿Dinos cuándo ocurrirá eso y cuál será la señal de que todo eso está a punto de cumplirse?

[5] Jesús comenzó a decirles: –Estén atentos para que nadie los engañe.

[6] Muchos vendrán en mi nombre diciendo: ­«Yo soy», y engañarán a mucha gente.

[7] Cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerra, no se alarmen. Eso tiene que suceder, pero no es todavía el final.

[8] Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares. Habrá hambre. Ese será el comienzo de un doloroso alumbramiento.

[9] Ustedes cuídense a sí mismos, pues los entregarán a los tribunales, serán azotados en las sinagogas y comparecerán ante gobernadores y reyes por mi causa para dar testimonio ante ellos.

[10] Pero es necesario que antes se anuncie la buena noticia a todos los pueblos.

[11] Cuando los lleven ante los tribunales, no se preocupen de lo que van a decir. Digan lo que Dios les sugiera en aquel momento, pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.

[12] Entonces el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; se levantarán los hijos contra los padres y los matarán.

[13] Todos los odiarán por mi causa; pero el que persevere hasta el final, ése se salvará.

[14] Cuando vean que el ídolo abominable y destructor está donde no debe (procure entenderlo el que lee), entonces los que estén en Judea que huyan a las montañas;

[15] el que esté en la azotea, que no baje ni entre a tomar nada de su casa;

[16] y el que esté en el campo, que no regrese en busca de su manto.

[17] ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén amamantando en aquellos días!

[18] Rueguen que no ocurra en invierno.

[19] Porque aquellos días serán de un sufrimiento como no lo hubo igual desde que al principio creó Dios el mundo hasta ahora, ni lo habrá jamás.

[20] Si el Señor no acortara aquellos días, nadie se salvaría. Pero, en atención a los elegidos que él eligió, ha acortado esos días.

[21] Si alguno les dice entonces: ­«¡Mira, aquí está el Mesías! ¡Mira, está allí!», no le crean.

[22] Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas, y harán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.

[23] ¡Estén atentos! Todas estas cosas se las he advertido de antemano.

[24] Pasado el sufrimiento de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará resplandor;

[25] las estrellas irán cayendo del cielo y las fuerzas celestes se tambalearán.

[26] Entonces verán venir al Hijo del hombre entre nubes con gran poder y gloria.

[27] El enviará entonces a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra al extremo del cielo.

[28] Fíjense en el ejemplo de la higuera. Cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, saben que se acerca el verano.

[29] Pues lo mismo ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está cerca, a las puertas.

[30] Les aseguro que no pasará esta generación sin que todo esto suceda.

[31] El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

[32] En cuanto al día aquel y a la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.

[33] ¡Cuidado! Estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento.

[34] Sucederá lo mismo que con aquel hombre que se ausentó de su casa, encomendó a cada uno de los siervos su tarea y encargó al mayordomo que vigilara.

[35] Estén pues atentos, porque no saben cuándo llegará el señor de la casa, si al atardecer, a media noche, al canto del gallo o al amanecer.

[36] No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.

[37] Lo que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén atentos!

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