[1] Escuchen lo que dice el Señor: «Levántate y presenta tu pleito ante las montañas; que oigan tu voz las colinas».
[2] Escuchen, montañas, y ustedes, cimientos eternos de la tierra; el pleito que entabla el Señor; pues el Señor se enfrenta a Israel, entra en juicio con su pueblo:
[3] «Pueblo mío, ¿qué te hecho? ¿En qué te he ofendido? Respóndeme.
[4] Yo te saqué de Egipto, te liberé de la esclavitud, y te di como guías a Moisés, Aarón y María.
[5] Pueblo mío, recuerda lo que Balac, rey de Moab, planeaba contra ti, y lo que contestó Balaán, hijo de Beor. Recuerda cuando pasaste de Sitín a Guilgal, y así comprenderás las victorias del Señor».
[6] ¿Con qué me presentaré ante el Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? ¿Me presentaré con holocaustos, con terneros de un año?
[7] ¿Complacerán al Señor miles de carneros, e innumerables ríos de aceite? ¿Le ofreceré mi primogénito en pago de mi delito, el fruto de mis entrañas por mi propio pecado?
[8] Se te ha hecho saber, hombre, lo que es bueno, lo que el Señor pide de ti: tan sólo respetar el derecho, amar la fidelidad y obedecer humildemente a tu Dios.
[9] La voz del Señor grita a la ciudad (él salva a quienes lo temen): «Escuchen, tribu y asamblea de la ciudad.
[10] ¿Es que voy a seguir soportando su maldad, las riquezas mal adquiridas, las medidas rebajadas y detestables?
[11] ¿Voy a tener por justo al que usa balanza falseada, y utiliza pesas inexactas?
[12] Sus ricos están llenos de violencia, sus habitantes hablan con falsedad, y su lengua dice mentiras.
[13] Pues bien, yo te golpearé, te devastaré por tus pecados.
[14] Comerás, pero no quedarás satisfecha, el hambre te devorará por dentro; lo que guardes se echará a perder, y si consigues salvar algo, lo entregaré al saqueo.
[15] Sembrarás, pero no cosecharás; de la aceituna sacarás aceite, pero no te ungirás con él; pisarás la uva, pero no beberás el vino.
[16] Y puesto que sigues las instrucciones de Omrí, pones en práctica el ejemplo de Ajab y te conduces según sus consejos, yo te entregaré a la devastación, y a tus habitantes a la burla. Tendrás que soportar la humillación de los pueblos».