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[1] El Señor en su ira, ha cubierto de sombras a Sión; ha precipitado por tierra desde el cielo la hermosura de Israel; no se ha acordado del estrado de sus pies en el día de su ira.

[2] El Señor ha destruido sin piedad todos los campos de Jacob; ha derribado en su enojo las fortalezas de la capital de Judá; ha humillado y deshonrado al reino y a sus príncipes.

[3] Ha quebrado en el colmo de su ira toda la potencia de Israel; ha retirado su protección frente al enemigo; se ha convertido para Jacob en fuego que todo lo devora a su alrededor.

[4] Ha tendido el arco como un enemigo, mostrando su fuerza; como un adversario ha dado muerte a los jóvenes más apuestos; en las moradas de Sión ha derramado su furia como fuego.

[5] El Señor se ha vuelto nuestro enemigo, ha arrasado a Israel; ha destruido todos sus palacios, ha demolido sus fortalezas. Ha acumulado en la capital de Judá suspiros y lamentos.

[6] Ha desmantelado como un huerto, su cabaña, ha destruido el lugar del encuentro. El Señor ha hecho olvidar en Sión fiestas y sábados; ha rechazado, en el colmo de su ira, a reyes y sacerdotes.

[7] El Señor ha rechazado su altar, ha aborrecido a su templo; ha entregado al enemigo las murallas de sus palacios. Hay clamores en el templo del Señor, como en día de fiesta.

[8] El Señor ha decidido derribar las murallas de Sión; ha tomado sus medidas y no descansará hasta destruirlas totalmente; ha envuelto en luto muro y contramuro; juntos se derrumban.

[9] Se desploman sus puertas; el Señor ha roto sus cerrojos. Sus reyes y príncipes están entre los paganos. No hay enseñanza, ni los profetas reciben visiones del Señor.

[10] Están sentados silenciosos en el suelo los ancianos de Sión; han echado ceniza en su cabeza, se han vestido de luto, humillan su cabeza hasta la tierra las jóvenes de Jerusalén.

[11] Mis ojos se deshacen en lágrimas, mis entrañas se estremecen; mi rabia se desborda, por la ruina de la capital de mi pueblo, pequeños y niños de pecho desfallecen en las calles de la ciudad.

[12] «¿Dónde hay pan y vino?» –preguntan a sus madres–, mientras desfallecen moribundos en las calles de la ciudad, y exhalan el último suspiro en el regazo de sus madres.

[13] ¿A quién te asemejas, a quién te pareces, ciudad de Jerusalén? ¿A quién te compararé para consolarte, doncella de Sión? Tu herida es como el mar. ¿Quién te podrá curar?

[14] Tus profetas te transmitieron visiones vacías y engañosas. No te descubrieron tu maldad para que cambiara tu suerte. Te transmitieron oráculos mentirosos y seductores.

[15] Al verte, todos los transeúntes se frotan las manos, silban, menean la cabeza; se burlan de la capital de Jerusalén: «¿Es ésta la ciudad más bella, la alegría de toda la tierra?».

[16] Todos tus enemigos abren sus fauces contra ti; silban, rechinan los dientes, y dicen: «¡La hemos devorado! ¡Este es el día que esperábamos; por fin lo hemos conseguido!».

[17] El Señor ha ejecutado lo que había decidido, ha cumplido su antigua palabra, destruyendo sin piedad; ha hecho que tu enemigo se alegre de tu suerte, ha consolidado el poder de tu adversario.

[18] Claman los israelitas al Señor con todo el corazón. Muralla de Sión, deja correr como un río tus lágrimas, no des reposo a tus ojos ni de día ni de noche; que no descansen.

[19] Levántate, lanza gritos en la noche al comenzar cada vigilia, desahoga tu corazón ante el Señor, levanta tus manos hacia él, y ruega por la vida de tus niños que desfallecen de hambre en las esquinas de las calles.

[20] Mira, Señor, y considera que jamás trataste a nadie así. ¡Las madres se comen el fruto de sus entrañas, a los hijos que antes cuidaban! ¡Sacerdotes y profetas han sido degollados en el santuario del Señor!

[21] Tendidos por tierra, en las calles, están jóvenes y ancianos; mis doncellas y muchachos han perecido a filo de espada. En el día de tu ira has degollado, has sacrificado sin piedad.

[22] Convocas como para un día de fiesta terrores que me cercan. En el día de la ira del Señor nadie escapa ni sobrevive. A los que yo crié y alimenté, el enemigo los ha exterminado.

Lamentaciones — Chapters