Job 42
[1] Job respondió al Señor y dijo:
[2] Sé que todo lo puedes, que ningún plan está fuera de tu alcance.
[3] ¡Y yo, que nada comprendía, trataba de torcer tus decisiones! Hablaba de cosas que no entendía, de maravillas que me superan y que ignoro.
[4] «Escucha –me dijiste–, déjame hablar; yo te preguntaré y tú me responderás».
[5] Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.
[6] Por eso retiro mis palabras y me arrepiento cubierto de polvo y de ceniza.
[7] Después de haber dirigido el Señor estas palabras a Job, dijo a Elifaz de Temán: –Estoy irritado contra ti y contra tus dos amigos, porque no han hablado bien de mí como lo ha hecho mi siervo Job.
[8] Y ahora, tomen siete novillos y siete carneros, preséntense a mi siervo Job y ofrézcanlos en holocausto por ustedes. Mi siervo Job intercederá por ustedes. En consideración a él no los castigaré, a pesar de que no han hablado bien de mí como lo ha hecho mi siervo Job.
[9] Elifaz de Temán, Bildad de Suaj y Sofar de Naamat se fueron a hacer lo que les había ordenado el Señor. Y el Señor escuchó la súplica de Job.
[10] El Señor devolvió a Job su anterior prosperidad después de haber intercedido en favor de sus amigos; y hasta duplicó todos los bienes que Job tenía antes.
[11] Todos sus hermanos, hermanas y antiguos conocidos vinieron a visitarlo; celebraron un banquete con él en su casa, se solidarizaron con él y lo consolaron por toda la desgracia que el Señor le había enviado. Y cada uno le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.
[12] Y el Señor bendijo el final de la vida de Job más que su comienzo: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.
[13] Tuvo además siete hijos y tres hijas.
[14] A una le puso el nombre de «Paloma», a otra el de «Acacia» y a otra el de «Azabache».
[15] No había en todo aquel país mujeres tan bellas como las hijas de Job. Y su padre les dio parte en la herencia junto con sus hermanos.
[16] Después de todo esto, Job vivió todavía hasta la edad de ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a sus nietos y biznietos.
[17] Job murió anciano y colmado de años.