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Hechos 12

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[1] Por entonces, el rey Herodes inició una persecución contra algunos miembros de la Iglesia.

[2] Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan,

[3] y, viendo que este modo de proceder agradaba a los judíos, se propuso arrestar también a Pedro. En aquellos días se celebraba la fiesta de pascua.

[4] Así que lo detuvo, lo metió en la cárcel y encomendó su custodia a cuatro escuadras de soldados, con intención de hacerlo comparecer ante el pueblo después de la pascua.

[5] Mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia oraba sin cesar a Dios por él.

[6] La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas, mientras dos guardias vigilaban la puerta de la cárcel.

[7] En esto, el ángel del Señor se presentó y un resplandor iluminó la celda. El ángel despertó a Pedro tocándole el costado y le dijo: –¡Rápido, levántate! Y las cadenas se le cayeron de las manos.

[8] El ángel le dijo: –Vístete y ponte las sandalias. Pedro lo hizo así, y el ángel le dijo: –Cúbrete con tu manto y sígueme.

[9] Pedro salió detrás de él, sin darse cuenta de que era realidad aquello que sucedía por intervención del ángel; pensaba más bien que se trataba de una visión.

[10] Después de pasar la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que da a la calle, y se les abrió sola. Salieron y llegaron al final de la calle; de pronto, el ángel desapareció de su lado.

[11] Y Pedro, volviendo en sí, dijo: –Ahora me doy cuenta de que el Señor ha enviado a su ángel, para librarme de Herodes y de todo lo que los judíos tramaban contra mí.

[12] Cuando cayó en la cuenta de lo sucedido, fue a casa de María, la madre de Juan, llamado Marcos, donde había bastante gente reunida en oración.

[13] Llamó a la puerta de entrada, y acudió una criada llamada Rosa;

[14] al reconocer la voz de Pedro, sintió tal alegría, que, en lugar de abrir, regresó corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.

[15] Le dijeron: –Estás loca. Pero ella insistía en que era verdad. Y ellos decían: –Debe ser su ángel.

[16] Como Pedro continuaba llamando, le abrieron por fin y, al verlo, se quedaron asombrados.

[17] El les hizo señas con la mano para que se callaran y les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. Y añadió: –Comuníquenselo a Santiago y a los hermanos. Después salió y se fue a otro lugar.

[18] Cuando amaneció, hubo una gran confusión entre los soldados, pues no encontraban a Pedro.

[19] Herodes lo mandó buscar, y, como no lo encontraron, interrogó a los guardias y mandó ajusticiarlos. Después Pedro se trasladó de Judea a Cesarea y permaneció allí.

[20] Herodes estaba por entonces furioso contra los habitantes de Tiro y Sidón. Ellos, sin embargo, se pusieron de acuerdo y después de ganarse a Blasto, que era mayordomo del rey, se presentaron ante Herodes para solicitar la paz, ya que su país se abastecía del territorio del rey.

[21] El día señalado, Herodes, vestido con traje real y sentado en la tribuna, pronunció un discurso ante ellos

[22] y el pueblo gritaba exaltado: –¡Es Dios el que habla y no un hombre!

[23] En ese mismo instante, el ángel del Señor lo hirió por no haber dado gloria a Dios, y murió comido por los gusanos.

[24] Entre tanto, la palabra de Dios se propagaba y se difundía.

[25] Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, regresaron de Jerusalén, trayendo consigo a Juan, llamado Marcos.

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