En el mensaje Tu Hora, Tu Palacio, Tu Legado, la Pra. Mariangel Simão nos lleva al libro de Ester para entender que el legado no nace de una obligación, sino de un corazón disponible que elige responder a la invitación de Dios.A través de la vida de Mardoqueo, entendemos que la fidelidad se construye día a día, aun cuando no hay reconocimiento, porque el cielo tiene una memoria que los hombres no tienen. Y a través de Ester, somos confrontados a despertar: el palacio donde Dios nos posicionó —nuestro trabajo, nuestra casa, nuestras relaciones— no es una recompensa, es una asignación para un tiempo como este.El legado siempre cuesta algo. Ester entregó su tiempo, su posición y su propia vida al declarar "si perezco, que perezca". Somos llamados a la misma rendición, entendiendo que si no respondemos, Dios levantará a alguien más, y los que perdemos somos nosotros.Todo lo que hoy sembramos, nuestras generaciones lo cosecharán. Somos desafiados a dejar piedras que hablen, memoriales de lo que el Señor ha hecho, para que nuestra descendencia se pare sobre una nueva promesa.
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