Hoy continuamos nuestra semana de reflexiones sobre la gratitud, y quiero invitarte a pensar en algo que muchas veces nos roba la paz sin que nos demos cuenta: vivir tan pendientes de lo que nos falta que dejamos de disfrutar lo que ya tenemos.
Vivimos en una sociedad que constantemente nos impulsa a querer más, a compararnos y a medir nuestros logros con los de los demás. Pero ¿en qué momento será suficiente?
📖 «He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación». — Filipenses 4:11
Pablo comprendió que el verdadero contentamiento no depende de tenerlo todo, sino de aprender a vivir sostenidos por la gracia de Cristo, tanto en la abundancia como en la escasez.
Estar contentos no significa renunciar a nuestros sueños, sino no permitir que la búsqueda de algo mejor nos robe la gratitud por lo que hoy tenemos.
Hoy te invito a dedicar unos minutos a esta reflexión y a preguntarte: ¿estoy disfrutando las bendiciones que Dios ha puesto en mis manos, o estoy esperando tener más para comenzar a agradecer?
Que nunca estemos tan ocupados construyendo el futuro que olvidemos reconocer la bondad de Dios en nuestro presente.
Un abrazo y que tengas un día bendecido.
Entre el Alma y Dios 🤍