
Estuve 6 meses sin un techo propio.
Dormía 4 días en casa de mi madre y 3 días en casa de un amigo.
No fue cómodo. No fue fácil. Pero fue necesario.
Durante esos 6 meses aprendí algo que nadie me había enseñado:
La vida no te quita cosas para destruirte… te las quita para prepararte.
A veces perder estabilidad es el inicio de una transformación.
A veces tocar fondo es lo que te obliga a construir desde adentro.
Y cuando construyes desde adentro… nada vuelve a ser igual.
Hoy estoy estable.
Hoy tengo techo.
Pero sobre todo, hoy tengo una mentalidad diferente.
Si estás pasando por un momento difícil, quiero decirte algo: al final todo mejora CRÉEME.
Si estás pasando por un proceso parecido al que pasé o cualquier otro proceso no olvides que no estás solo o sola, Gracias por ver.