
Tortugas gigantes restauran 180 años de naturaleza perdida. Hablamos con Iago Ferreiro y Sergio García Peña - Hablando con Científicos
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¿Puede un puñado de tortugas cambiar un ecosistema entero? La respuesta es sí. Un estudio realizado en la isla de Aride, en el archipiélago de Seychelles —un conjunto de islas tropicales situado en el océano Índico, al noreste de Madagascar— ha demostrado que solo diez tortugas gigantes de Aldabra fueron capaces de reactivar en apenas seis meses procesos ecológicos desaparecidos hace más de 180 años. Iago Ferreiro-Arias e Sergio García-Peña (SCIC) explican cómo estas enormes tortugas actúan como auténticas “ingenieras del ecosistema”: dispersan semillas, controlan plantas invasoras y reciclan nutrientes mientras recorren la isla. En solo dos meses dispersaron más de 11.000 semillas, la mayoría de especies nativas. Lo más sorprendente es que no todas las tortugas hacían lo mismo: unas eran expertas en dispersar semillas y otras en controlar vegetación.