Hay una diferencia enorme entre vivir buscando ser amado y vivir sabiendo que eres amado.
Cantares 2:4 dice: “Él me escolta hasta la sala de banquetes; es evidente lo mucho que me ama”. Y El Mensaje añade algo precioso: “sus ojos se deleitaron en mí”.
Tal vez has permitido que el silencio, el rechazo o la distancia de alguien te hagan cuestionar tu valor. Pero el rechazo de una persona jamás tendrá autoridad suficiente para cancelar el amor que Dios ya demostró por ti.
Dios no te deja esperando en la puerta, tratando de demostrar que mereces entrar. Te hace lugar. Te llama por tu nombre. Te invita a permanecer en su amor.
Cuando sabes que eres amado por Dios, ya no tienes que mendigar migajas de validación. Puedes recibir un “no” sin pensar que dejaste de valer. Puedes poner límites sin sentir que perderás tu identidad. Puedes dejar ir a alguien sin dejarte ir a ti.
Hoy recuerda esto: cuando quien te invitó camina contigo, dejas de necesitar la aprobación de todos los invitados.
No vivas preguntándote constantemente: “¿Quién me está eligiendo?”. Pregúntate: “¿Desde qué amor estoy viviendo?”
Porque antes de tus logros estaba su amor. Antes de tu productividad estaba su amor. Antes de todo lo que haces por otros, ya eras profundamente amado por Él.
Las lecturas:
Cantar de los cantares 1:1 - 4:16
2 Corintios 8:16-24
Salmo 50:1-23
Proverbios 22:22-23
www.wenddyneciosup.com
Sígueme en mis redes como @wenddyneciosup
--
Distribuido por: Genuina Media
Hosted by Simplecast, an AdsWizz company. See pcm.adswizz.com for information about our collection and use of personal data for advertising.